Son corredores solidarios, que adaptan el paso al más lento del grupo. Fomenta hábitos saludables, ayuda a relacionarse y da vida al pueblo
23 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.A Fernando Bouza, conserje del Ceip José María Lage, de 38 años, Ortigueira Runners le ha cambiado la vida. «Tiña bastantes quilos, empecei a andar e por amigos entereime de que os mércores se ía a correr e fun empezando; unha voltiña, despois dúas, cada vez máis... e agora estou encantado, vou tres días á semana», relata. A Noa Orizales, corredora veterana, no le gustaba salir sola -su marido «vai moito máis rápido» y dos compañeras acabaron dejándolo-, contactó con otra gente y formó «un mini grupo». «Pero dinme conta de que moita xente non se animaba porque cría que non aguantaría, por vergoña ou porque lle daba reparo ir moi lenta e retrasar ao grupo», comenta. Y surgió la idea de lanzar una convocatoria pública.
El pasado miércoles se juntaron 30 corredores. La oficina de Correos de Ortigueira es el punto de encuentro, principio y fin del circuito. El reto de los principiantes radica en completar una vuelta, 3,1 kilómetros. El modelo solidario aplicado favorece su adaptación, puesto que el ritmo de la carrera se adapta al más lento. De esta forma, explican, «os que se inician perden o medo, séntense arroupados e motivados para mellorar, e dáselles a oportunidade de converterse en runners a tempo completo; os que xa corren habitualmente teñen unha boa excusa para saír da casa e despois facer o seu adestramento; e os que teñen un ritmo medio ven que van mellorando».
Raquel Leal, profesora de Infantil de 29 años, llevaba «una vida sedentaria, tirada en el sofá». «Un día paseando con la perra vi a Noa corriendo y me dijo ?a ver si te animas?. Empecé el 8 de enero, en principio media vuelta y ya iba fatal, y ahora ya casi hago dos y media», cuenta. Reconoce que, de momento, el cuerpo no le pide ejercicio, pero está muy contenta: «Es una vía de escape, sales, te relacionas».
Ni siquiera las ciclogénesis explosivas los frenaron durante el invierno, aunque con el buen tiempo el grupo va creciendo. «En mi vida había ido a correr, sola te da un poco de vergüenza, pero así tienes motivación extra. Cuando empecé no era capaz de dar la primera vuelta, no hablaba, me sofocaba; ahora sí, aunque vaya de última», cuenta María Bouza, auxiliar de farmacia de 42 años, satisfecha por la experiencia y dispuesta a seguir. Qué mejor para combatir la pereza y el sobrepeso que lanzarse a las calles de Ortigueira, apunta Noa. «Seguro que se un neno ve a súa nai correr ten mil posibilidades máis de repetir ese hábito», sostiene, y alerta de los preocupantes «índices de obesidade infantil».
Como destacan otros runners orteganos «este movemento tamén fomenta a pertenza de grupo e o coñecemento entre veciños, dá pé a novas ideas e anima Ortigueira, que, se non, os mércores ás oito da noite parece o deserto do Sáhara». Incluso los más experimentados, como Pablo Díaz, cartero de 40 años, lo agradecen. «Para mí es como una droga, entreno mucho y suelo competir (...), la idea es apoyar siempre al que empieza y darle ánimos. Es un vicio bastante sano y la idea es estupenda», opina. Pese al riesgo de lesión, sobre todo en los inicios, «correr tres o cuatro días a la semana -subraya- tiene muchos más beneficios que perjuicios».
El miércoles, ruta por Morouzos
Ortigueira Runners está abierto a todos -hombres o mujeres, de cualquier edad y condición física-, sin previo aviso [para conocer las novedades, mensaje al 666 234 966 o seguir E ti que fas no Ortegal?, en Facebook, o @quefasnoortegal, en Twitter]. Para el 26 preparan una salida nocturna por la playa de Morouzos. «para fomentar hábitos saudables, o comercio local (unha tenda fainos unha oferta exclusiva en frontais) y descubrir outro xeito de desfrutar dun entorno espectacular e privilexiado».