Algunas no pueden ser leídas y deben pagar el billete más caro
20 mar 2014 . Actualizado a las 12:37 h.Parada de buses en hora punta. Una decena de personas aguardan el autobús urbano en el centro de Ferrol, la mayoría provistas de la tarjeta del plan metropolitano de transporte, que les permite pagar 84 céntimos en lugar del euro y medio del billete normal. Pero al abrirse la puerta, dos de ellas dan fallo. Por más que los viajeros aproximan y rozan su tarjeta contra el lector no consiguen oír el pitido correcto, al que debería seguir el tique de su viaje.
Esta escena se repite con frecuencia en las líneas ferrolanas. Y provoca el malestar no solo entre los usuarios, que deben optar entre no subirse o hacerlo pagando el billete más caro, pese a disponer de dinero en la tarjeta.
La situación fue reconocida ayer por personal de Tranvías del Ferrol, la concesionaria del transporte público urbano de la ciudad, pero afecta también a las líneas interurbanas, explotadas por otras compañías. Los conductores son los primeros en recibir las quejas por algo que, sostienen, no depende de ellos ni de los lectores incorporados en cada vehículo. Y a pesar de que se dan una serie de consejos, como no aproximar la tarjeta a los teléfonos móviles, estas siguen fallando. «Hay gente que ya ha cambiado dos tarjetas en un mes», explican. «Y los conductores vienen locos porque se ven indefensos», relata un trabajador. «La gente protesta, porque tienen que ir a cambiarla al banco», adonde se les insta a trasladar esas quejas.
Desde la gerencia de la compañía se asegura que el problema no es de sus equipos, ya que las tarjetas de bonos sociales que expide la compañía para determinados colectivos «funcionan todas, no falla una». Pero aseguran que les consta que en la Xunta, responsable del plan metropolitano, «están preocupados» por esta cuestión y que se está intentando cambiar estas tarjetas.
En las oficinas bancarias
En las oficinas centrales de Novagalicia Banco de Ferrol admiten que «sí que es cierto que están fallando», pero que desconocen el motivo. Sobre todo, porque las tarjetas que fallan a bordo del bus, habitualmente sí funcionan en los lectores de las oficinas bancarias. Pero asegura que es a la Xunta a la que hay que pedir responsabilidades porque «nosotros solo comercializamos la tarjeta».
Para disponer de ella, es necesario solicitarla en una de la veintena de oficinas de NCG Banco en la comarca. Y pagar tres euros. Después se puede cargar con un mínimo de 5 euros y un máximo de 180 para poder viajar de forma subvencionada.
Ferrol no es una excepción. El mismo problema se ha producido con idéntica indignación en A Coruña, que cuenta también con su propio plan de transporte metropolitano.