Son 19.600 las personas en paro en las comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal. El leve descenso del desempleo no sirve, por el momento, para paliar esta sangrante situación.
No es la primera vez que desde aquí, el que suscribe, pone énfasis en el número. En ese 19.600. ¿El motivo? Es sencillo. Detrás de él hay personas. Familias. Padres. Madres. Hijos. Hermanos. Abuelos y abuelas. La falta de posibilidades para ganarse el pan es, en muchas ocasiones, un auténtico drama. Seguro que ya le ha venido a usted más de un caso cercano a la cabeza.
Los colchones familiares, la solidaridad, los servicios sociales, la ayuda de amigos y vecinos son, muchas veces, el único recurso para ayudar a cientos de esos desempleados y desempleadas. Aunque no se sepa. Porque suele ser un salvavidas al que uno se agarra de forma callada. Porque le gustaría poder soltarlo.
Muy mal se tienen que estar haciendo las cosas para que esta comarca, con sus capacidades y potencialidades, sufra este enorme mazazo mes tras mes.
Mientras, las panaceas prometidas no llegan. Los floteles se esconden. Las políticas de empleo no dan sus frutos. Los astilleros agonizan. La mal llamada diversificación industrial ha sido una utopía cacareada durante muchos años que ha desembocado en un auténtico fracaso. Algún responsable habrá de que estemos casi igual a nivel de tejido productivo que hace cuarenta años. ¿Dónde se esconden? Hay 19.600 motivos para que den la cara.