Jaque a Ferrol

Andrés Vellón Graña
Andrés Vellón LA GÁRGOLA

FERROL

La partida se lleva gestando hace tiempo. Mucho. Y ahora está a punto de romper. Las nefastas noticias sobre Navantia dejan ya muy claro que el Gobierno -sí, el Gobierno, el de ahora y los de antes- y sus adláteres han puesto en jaque a Ferrol. Con total descaro. Con total impunidad. La jugada no es fruto de la improvisación. Está ensayada. Pensada. Se han utilizado todas las piezas.

El trabajo más sucio, y también el más importante, ha sido para los peones. Los últimos en el escalafón. Los que se ocupan de marear al ciudadano y de soltar cortinas de humo para que se piense en otra cosa. Un clásico del ajedrez. Despistar con las fichas de menos valor -si cae alguna no pasa nada- para lanzar golpes definitivos con caballos y alfiles que, ágiles y profundos, recortan por aquí, quitan por allá y van castigando y castigando al trabajador y al vecino.

Y todavía no ha habido necesidad ni de mover la reina. Ni siquiera las torres. Porque la potencia de la Administración es mucha. Y el rival está muy débil. El rey, bien resguardado, no aparece por estos lares. Para eso, insisto, están los peones.

Ferrol no se echa a la calle. A Ferrol lo están echando a la calle. Que es muy distinto. El desierto que se atisba para los astilleros, el drama del naval, no es, como ya se ha dicho, el fruto del azar. Es la última jugada. El final de la partida. Cuando se quiebra el tablero. El jaque que se le ha lanzado a Ferrol es muy claro. ¿Se intentará el mate? Tiene pinta de que sí. Ojalá me equivoque.