Georges Plassat es el consejero delegado de Carrefour, que al menos hasta donde se sabe no es una multinacional antisistema o sospechosa de bolchevismo. Al contrario, no sería descabellado situar al ejecutivo francés al lado de uno de los Nobel de este año, Eugene Fama, señero representante de la Escuela de Chicago, corriente de pensamiento económico que tiene en sus altares ideológicos la sacrosanta libertad de mercado como faro y guía del orden social. Pues bien, mesieur Plassat (La Voz 25.10.2013 página 42) lamenta que el recorte salarial elimine a parte de sus mejores clientes. Dicho en plata, que le resta beneficios. Aún más, sostiene que es el poder adquisitivo de la clase media precisamente el que está permitiendo crecer a los países emergentes. A la vista de los hechos, no parece que esta apreciación sea compartida por una buena parte de los ideólogos ferrolanos del pequeño comercio, de los servicios, de los autónomos y de las pymes. Pese a la convergencia de intereses de las clases medias y las cuentas de resultados de los colectivos señalados, apenas hay referencias a iniciativas de acercamiento y menos aún de apoyo a las constantes y persistentes movilizaciones a favor del mantenimiento del empleo en la comarca. Otra noticia del mismo diario, el mismo día y la misma página revelaba que los ricos españoles tienen sus fortunas en Suiza y Holanda, según Forbes. Probablemente este segundo titular sintetice con más exactitud el ideal empresarial que goza de más predicamento entre nosotros. Así nos luce el pelo.