Le escribo desde un rincón de su tierra, que es la mía, y desde un espacio periodístico de difusión limitada. Pero, aunque parece imposible que me lea, me puede el deseo de comunicarme con mi presidente en mi condición de ciudadana que cree firmemente en la Política como forma irrenunciable de resolver los gravísimos problemas que vive España y que tanto me duelen. Mi percepción es que la regeneración no depende tanto de la labor legislativa como de un inaplazable proceso de limpieza que jubile a tanto arrivista, y dé su merecido a muchos sinvergüenzas, que han venido a la vida pública a arreglar lo suyo a costa de lo que sea.
Le respeto y aprecio muchas de sus cualidades, personales y políticas y hoy no valoraré ni el Bárcenas debate ni su labor de gobierno. Sigo creyendo que usted no ha venido a la política para arreglar lo suyo. Pero esto no es suficiente para recuperar la confianza en su compromiso de regeneración. Es verdad que: primun vivere( fin de la cita) y que por eso la economía es prioritaria, pero le aseguro que esto no será suficiente si no lo acompaña de un proceso de regeneración, aunque para eso tenga que ponerse colorado? Este es un momento de esa grandeza que hace grandes a los hombres aunque para eso tengan que dar un giro de 180 grados a su proyecto personal. Querido y respetado presidente: abra las puertas y las ventanas y separe el grano de la paja en un partido que es vital para la vida democrática de un país que la esperó tanto tiempo.