Silencios es el título de la exposición que el artista ferrolano Eduardo Hermida inauguró el en el espacio expositivo de El ciber de Mao en Fene
03 jun 2013 . Actualizado a las 09:26 h.Silencios es el título de la exposición que el artista ferrolano Eduardo Hermida inauguró el en el espacio expositivo de El ciber de Mao en Fene. Ocho óleos sobre lienzo componen una muestra en donde el uso de las técnicas más tradicionales de la pintura se suman a otras más cercanas al pop para destilar en resultados donde la intimidad y los aspectos más personales del autor se vuelcan en el cuadro. El de Canido nos habla de un silencio necesario para la creación artística, de un silencio generado a partir de la concentración que le proporciona el propio hecho artístico y que busca refugiarse de los ruidos externos e internos. Pero además en cada una de las pinturas hay una gran carga de silencio generada tanto por la soledad de los protagonistas como por la ausencia de un fondo físico que genere algún tipo de sonido. Tan solo naturalezas muertas, ?Natura morta?, como reza alguno de los títulos, son los protagonistas de las obras en su sentido más clásico. Recipientes con pinceles, con flores, manzanas,? son los únicos protagonistas de los óleos, también lo son las luces y las sombras; recipientes que perfectamente podían estar flotando en la nada iluminada si no fuera porque de su base surgen pesadas sombras que los anclan a una sugerencia de suelo. Pero también flotan las piedras pegadas a modo de collage, piedras que se funden con el fondo, coloreadas con la misma pintura que este. Todo esto provoca una sensación de silencio, pero también de soledad y en cierto modo de irrealidad. Esta irrealidad es la misma que convive con el ejercicio académico, no olvidemos que Hermida prácticamente vive en su estudio, en el que da clases de pintura. El ejercicio de pintura de bodegones o el dibujo de estatuas clásicas son tareas que siempre se han hecho para iniciarse en el ámbito artístico, tales ejercicios que tienen como fin aprender a dibujar, a colocar espacialmente, entre otros, son tareas con las que nuestro protagonista convive a diario como profesor. Hay mucho del trabajo diario con la pintura, de ser pintor de barrio, como él mismo dice, en sus obras. Nuestro pintor les da protagonismo a objetos humildes, que de otro modo pasarían desapercibidos, esto nos retrotrae a aquellos 15 minutos de gloria de los que hablaba Warhol. De nuevo el pop hace acto de presencia fundiéndose con lo académico, con lo tradicional en un sentido que ambos tienen en común: en la búsqueda de la belleza en lo formal, en el equilibrio del color, de las luces y las sombras, en el estudio de las relaciones espaciales de las cosas más simples. Eduardo Hermida habla de pintura con pintura, desechando lo accesorio y centrándose en aspectos que atan la tradición con la modernidad encontrándole a ambas un sentido vital y único en su propia trayectoria.
crítica de arte
El ciber de Mao, A. Concello, 1, Fene
Calendario
Hasta el 30 de junio