Ferrol, al límite

Andrés Vellón Graña
Andrés Vellón LA GÁRGOLA

FERROL

Carretera de Catabois. La luz del sol empieza a borrarse del mapa. Uno conduce pensando en lo suyo y sin despistarse de la vía. Hasta que una imagen hace girar la vista y cambiar el guion de lo que se va rumiando en la cabeza.

La escena es rápida, pero queda grabada a fuego. Dos mujeres de edad avanzada y con rostros arrugados y vencidos utilizan el mango de una escoba para sacar comida del fondo de un contenedor de basura ubicado en las proximidades de un establecimiento de alimentación.

Un golpe directo a la moral. Una estampa propia de películas sobre los bajos fondos del Bronx que, ahora, por desgracia, no es difícil ver por estos lares.

Es, para el que suscribe, la imagen que glosa un gran fracaso colectivo. El fiasco de los y las que tienen que gestionar y tomar decisiones para enderezar este maldito rumbo. Aquí, en Santiago y en Madrid.

La descrita, obviamente, es una situación límite. Pero es que Ferrol está al límite. El declive económico y laboral en la zona hace tiempo que es muy preocupante. Pero nunca ha ido acompañado de medidas que lo palíen. Que le den la vuelta a la situación.

Ferrol está al límite. Por eso se ha convocado una huelga general en la zona. Ferrol está al límite y necesita muchas cosas, pero la más importante, la más urgente, es que los astilleros se reactiven. Son pulmón y medio de la ciudad y de la comarca. No nos engañemos. En el naval está la clave del futuro. Para salir del límite.