La línea de ferrocarril que une Ferrol con Betanzos cumple un siglo
05 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Digámoslo así ya, de entrada, nada más empezar, sin perder el tiempo ni darle más vueltas: la historia del primer ferrocarril que unió Ferrol con Betanzos es preciosa. Bastante más, incluso, que las leyendas a las que dio origen mediante ese proceso, en buena medida mágico, que es el que permite que la memoria fermente conforme transcurre el tiempo. La verdad es que no vino el Rey, en aquel tren. Ni siquiera la Reina, de la que se dice que hubo quien le entregó flores aquel día tanto en la estación de Perlío como en la de Pontedeume. Por no venir, no vino ni la infanta Isabel, que visitó la ciudad, sí señor (y la estación también, por cierto), pero que llegó más tarde, porque a lo que de verdad iba a acudir era a la botadura del crucero Alfonso XIII, todo un prodigio de la ingeniería naval de su tiempo. Pero bueno...
El caso es que hoy, precisamente, se cumplen cien años de la inauguración de la vía del ferrocarril entre Betanzos, una de las siete capitales del Antiguo Reino de Galicia, y Ferrol, que en 1913 era una de las ciudades españolas en las que la modernidad se había asentado con más fuerza, auténtica pionera en ámbitos como el de la cinematografía y en la generalización del uso de la energía eléctrica.
Así que vayamos ya, si les parece, a los testimonios de la jornada, a los que el siglo transcurrido ha conferido el valor de verdaderos documentos. Contaban los periodistas de aquel tiempo -transmitiendo, por cierto, su crónica a través del telégrafo- que era aún muy temprano cuando, el 5 de mayo de 1913, llegaban a Betanzos los miembros de la comisión que había de viajar en el tren hacia Ferrol, para iniciar aquella línea cuya construcción se venía demandando desde el siglo XIX.
No encontraron los ferrolanos, en Betanzos, el afecto que aguardaban. Y así, cuenta el cronista de La Voz de Galicia, «el sacerdote Señor Usero parece que se dolió en un breve discurso de la ausencia de entusiasmo que advertía, pero esto duró breves instantes, porque (después) acudieron muchísimas y muy conocidas personas a dar la bienvenida a la comisión». No obstante, y como el propio cronista da a entender, la cosa debió de estar muy a punto de llegar a las manos: «Hubo en el andén -escribe el periodista en la primera página de La Voz de hace ahora justamente cien años- un incidente movido a consecuencia de un diálogo que sostuvieron el sacerdote señor Usero y un obrero»; y si aquello quedó así fue porque el incidente en cuestión, del que no se aportan más detalles, «fue cortado discretamente». Bien se conoce que aquel Usero debía de ser hombre de carácter, es decir de genio fuerte. Los excursionistas, que así se denominaban a sí mismos, repartieron unos pasquines en los que se podía leer: «Viva el pueblo de Ferrol / que es un pueblo libre ya /gracias a los ciudadanos / de Comisión Popular».
reportaje por los primeros caminos de hierro