La crisis no se cansa de golpear. Los dramas aumentan día tras día. Y el de la falta de vivienda es uno de ellos. ¿Se puede solventar de un plumazo? No, pero se debe hacer algo y, por lo que parece, no se está haciendo.
Al grano. En Ferrol hay inmuebles públicos que están vacíos. Y hay gente que necesita un hogar. Por lo tanto, la ecuación está mal resuelta. Le pese a quien le pese.
Especialmente sangrante es la situación del barrio de Recimil. Una zona, recordemos, de propiedad municipal. Del Concello de Ferrol, no de la NASA ni tampoco del Pentágono. Aunque lo pudiese parecer.
Se ha anunciado el enésimo censo para saber qué pisos están habitados, cuáles no, su situación... Mareemos un poco más la perdiz. Y a ver qué pasa.
Los sucesivos gobiernos locales en los últimos años han evidenciado incapacidad para gestionar algo que es de todos los ciudadanos y que, justo ahora, debería estar perfectamente ordenado para aprovechar hasta el último recurso en beneficio de la gente. Que para eso están los que mandan. Pero el fracaso es estrepitoso. Por lo tanto, la administración lo está haciendo mal. Mientras, el fantasma del desahucio va apretando gargantas. Triste.
Y solo hay una opción válida. Arreglar el problema. Y con urgencia. Si se le pone el mismo énfasis que se le aplica a las ruedas de prensa para anunciar desbroces seguro que se da con la tecla. Pónganse a ello. Porque ese es su trabajo. Uno de los recados que les dejaron las urnas.