Después de trabajar «toda la vida» como asalariado, a sus 54 años comienza su carrera como empresario, empujado por las circunstancias. Javier Vidal, que fue la cara visible de la mítica zapatería Prince, en donde se ocupaba de toda la gestión comercial, se quedó desempleado el pasado noviembre, tras el cierre del establecimiento, y empujado principalmente por su familia, se ha decidido a aprovechar toda la experiencia acumulada y abrir su propia zapatería.
«En verdad los tiempos no están para aventuras y esta no era mi primera opción», afirma, pero finalmente entre el empuje de la familia y los ánimos de los antiguos clientes, que le instaban a poner en marcha su propio establecimiento, se ha lanzado a la aventura. «En una semana hice unos 5.000 kilómetros, ya que me recorrí toda Galicia viendo muestrarios», ya que se le echaba encima la campaña de primavera, pero finalmente su negocio, que ha bautizado como Princess, en un guiño al establecimiento en el que desarrolló toda su vida profesional, abrirá sus puertas mañana. Reconoce que «no es que tenga miedo, sino pánico», por la situación coyuntural, aunque conocedor como es del sector en la ciudad confía en contar con un hueco para poder desarrollar su actividad.
Mientras que el goteo de cierres de establecimientos no deja de sucederse en la ciudad, este comerciante no lo dudó en apostar por el casco histórico para abrir su empresa. Además del autoempleo, arranca con la generación de un puesto de trabajo, de una antigua compañera.
emprendedores javier vidal abre una zapatería en a magdalena