Bajo el título Demasiados bombones para este régimen podemos visitar en la sala de exposiciones de Sargadelos de Ferrol una muestra del trabajo del polifacético artista Enrique Tenreiro. Esta exposición se inauguró el pasado 14 de febrero, día de los enamorados, con una curiosa Acción de la que queda constancia la instalación que ilustra el título de la muestra. Todo empezó como aparentemente acaba todo, así, sumidos en el (supuesto) velatorio de nuestro protagonista quedó inaugurada la exposición.
El artista postrado sobre un colchón de rojas camelias que descansaba sobre un somier de muelles y envuelto por una cama de hierro, semeja un funeral, en el que simbólicamente se despachaba el régimenen el que vivimos.
Por doquier nos encontramos pistas sobre lo que Enrique nos habla, sobre el amor, la desesperación, las intrigas, el dolor, la libertad, preguntándose y haciendo que el espectador busque y encuentre las respuestas adecuadas dentro del paisaje en el que habitamos, paisaje amarillento y decadente como el escenario de un teatro en ruinas.
Así entre la crítica y la sátira, vamos penetrando en los ámbitos que habita Tenreiro. La primera capa de piel se abre para acercarnos a otro nivel en el que, lo simbólico de la crítica al mundo en el que vivimos, deja paso a un espacio más sensual, a un espacio en donde podemos recrearnos con lo que vemos a través de sus grabados. Xilografías únicas en donde el autor imprime curvas y volutas llenas de colores vibrantes, atravesados por transparencias que nos recuerdan y nos acercan a la naturaleza misma en la que las ramas de los árboles se cruzan, dando lugar a sofisticadas y también únicas marañas llenas de energía y fuerza.
El aparente desorden natural es utilizado por Enrique Tenreiro para recrearse y aprender de él, lo insólito, la sorpresa, lo casual de la naturaleza lo conoce bien nuestro artista y lo repite en sus grabados de un modo relajado y relajante que le confiere el carácter tan fresco que ellos tienen.
Y por último, me gustaría hablar de las piezas escultóricas de Tenreiro, tal vez su faceta más conocida, y sobre las que él mismo, en enriquetenreiro.net, habla: «Sin ayudantes, ni motosierra, a día de hoy, necesito alrededor de treinta o cuarenta mil mazazos, para hacer una pieza. No lo digo para darles más mérito sino para que os hagáis una idea de cómo se me queda el hombro durante días. Lo único que busco en esta antigua afición que ahora me absorbe del todo es intentar sacar lo que pienso que la madera oculta, sin bocetos previos, pongo a Bach y me dejo ir?».
Nos encontramos aquí con un nivel mucho más interno en cuanto a lo creativo se refiere, el análisis es mucho más profundo, el artista, de nuevo, tiene un encuentro con la Naturaleza, pero ya no es solo dentro de un ámbito estético, va mucho más allá, avanza en el conocimiento de las estructuras de la naturaleza misma, ya no es una cuestión de repetición formal, sino que intenta ir más allá hacia una búsqueda en el interior de la intimidad de la Naturaleza misma, una búsqueda de la que nacen piezas únicas, piezas lógicas y acordes con los movimientos primitivos de las que nacieron.
crítica de arte
Galería Sargadelos
Hasta el 10 de marzo
De 10:00 a 13:30 y de 17:30 a 21:00 horas de lunes a sábado.