Accidentes

Francisco Varela

FERROL

Cómo es posible que en un momento de recesión económica, con escasa actividad productiva, el número de accidentes laborales no descienda? El siniestro ocurrido en Catabois el pasado lunes deja en el aire importantes incógnitas que es preciso aclarar en la investigación abierta. Por qué una instalación de las características de la accidentada se encuentra a escasos metros de los vestuarios de una empresa como Urbaser, con un importante número de trabajadores, o de otras oficinas y centros de trabajo también con plantillas significativas. Se supone que una planta peligrosa debe localizarse alejada o a una distancia razonable. Por no hablar los siniestros mortales registrados en el ámbito de la construcción también en el último año y en la comarca de Ferrol, en un sector que apenas se mantiene al ralentí. Algo anda mal. O los servicios de inspección públicos no funcionan adecuadamente o miran para otro lado. También es necesario recordar que la responsabilidad es generalizada y la conciencia clara de prevención en el medio laboral no acaba de impregnar a todas las personas, de arriba abajo en las empresas, los sindicatos y a cualquier ciudadano. No es posible que todo acabe en el ámbito penal cuando es la última razón del rey, es decir, la jurisdicción que debe ser la que actúa si no lo hacen las otras que le preceden. Cada accidente mortal en el ámbito del trabajo pone sobre la mesa todas estas incógnitas y la inacción de los poderes públicos a la hora de cumplir y hacer cumplir las normas básicas, ¿cuántos más muertos tendrán que producirse para que se haga?