Incongruencias flagrantes

Manuel Couce

FERROL

Desde que los sindicatos locales sacaron a la luz lo beneficioso que sería para nuestros astilleros la construcción y puesta en funcionamiento de un dique flotante en Navantia -por lo que supondría ver un futuro importante para esta zona- todas las llamadas fuerzas vivas se pusieron al pairo del proyecto. Reconocieron que era una necesidad imperioso para que los astilleros sigan en primera línea en la construcción naval mundial y en concreto de las reparaciones. Pero después de la primera reunión, infructuosa, con el presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), los representantes populares entraron en una política de engañabobos, a favor de las consignas del partido, aunque los trabajadores de Navantia no cayeron de incautos y siguieron peleando, mientras los sindicatos advertían que estaban evacuando a los ferrolanos con largas promesas que no se llegaron a cumplir.

Y ahora que definitivamente, al parecer, se dio al traste con el proyecto, algunos se apuran a lanzar mensajes desquiciados -el Ministerio de Asuntos Exteriores dijo desde Chile que se construirían 25 buques más para México; otra de calamares, digo yo- y el nuevo director general de Navantia le echa la culpa a la Unión Europea, cuando según Rajoy está restaurada la confianza. Por otro lado, quieren hacernos olvidar el compromiso que tomó la Xunta de Galicia antes de las ultimas elecciones, y la lucha «a muerte» que sigue prometiendo el alcalde de Ferrol por la construcción del dique flotante.

Así las cosas, el error que se acaba de cometer con el desempleo y con el futuro de los astilleros de la ría ferrolana es un martillazo para los cargos públicos del PP, y debe llevar a los sindicatos y a la oposición a recoger la calentura del ambiente, y con la cuerda más tensada que nunca, elaborar una estrategia conjunta, pensando que Ferrol se alimentó siempre de Ferrol, porque sabe crecer y crear. Y aunque pueda haber en algún sector de la ciudad síntomas de agotamiento, hay que acabar con la aparición tramposa de esta nueva casta que tanto daño está haciendo desde la política a la ciudad y su comarca, pagando por todo ello los sacrosantos intereses de nuestros trabajadores y sus familias.