El Plan Ferrol

FERROL

En el año 2005, tras la última reconversión naval que supuso la destrucción de 1.400 puestos de trabajo en los astilleros de la ría, el entonces Ejecutivo socialista hizo desfilar por Ferrol a varios de sus ministros para anunciar una batería de actuaciones, compendiadas en torno a un plan integral, destinado a acabar con la crisis endémica de la zona. En una comarca acostumbrada a recibir, con cada hachazo al sector naval, anuncios de paquetes de medidas que se redujeron mayoritariamente a incentivos al asentamiento de empresas, el nacimiento del bautizado como Plan Ferrol fue acogido con escepticismo por PP y BNG, muy críticos con este programa.

Pero en el desarrollo del plan se habían implicado los interlocutores sociales y, una vez que los populares llegaron al Gobierno central y a la Xunta, prometieron continuar con el trabajo iniciado. En el 2010, ya en plena crisis económica, el Ejecutivo gallego prometió movilizar l70 millones de euros para crear 3.400 empleos en dos años, al amparo de ese plan. El plazo ha expirado y las listas del paro no solo no han menguado, sino que se encuentran en máximos históricos, con más de 20.000 desempleados. El naval, el eólico, el marisqueo y las infraestructuras, los pivotes de ese programa, siguen en caída libre.

En el último año han sido empresarios y sindicatos los que han mantenido el plan con respiración asistida, con más voluntad que resultados. ¿Ha muerto? Si es así, la Xunta debe al menos una explicación a Ferrolterra.