La plantilla de Navantia debatirá en asamblea qué medidas tomar si no se aclaran los contratos anunciados
30 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El famoso contrato con Pemex sigue siendo un secreto del que solo trascienden rumores. Uno de ellos apunta a que el documento ocupa 700 páginas. Otros a que está pactado que sea Barreras la que empiece con su barco y que Navantia lo haga tres meses después. La petrolera controlaría sobre el terreno el primero, añadiendo las reformas que quisiera, que se aplicarían de modo automático al segundo.
Pero todo eso son solo rumores que un sector acostumbrado a las promesas quiere ver por escrito y con firma para suavizar la incertidumbre que planea -otra vez- sobre los astilleros.
El lunes las plantillas de Fene y Ferrol celebrarán por la mañana sendas asambleas. «Informaremos sobre los avances que pueda haber durante el fin de semana, si no los hay, tomaremos decisiones», apuntaba ayer el portavoz del comité de Ferrol, Ignacio Naveiras. Ese camino podría ir por un endurecimiento de la contestación en la calle.
«Más allá de la guerra de cifras, si esto es una burla será un punto de inflexión», dice Naveiras quien no entiende por qué si existe realmente un contrato firmado y todo está tan bien atado como dice el Gobierno gallego, nadie se lo enseña a los trabajadores o a sus representantes.
Tanto el presidente de la Xunta como responsables de la petrolera mexicana reiteraban el viernes que los acuerdos son firmes y que los dos barcos se harán tal y como se anunció en su día, aunque la compañía convoque un concurso para ellos, anuncio este último que sembró muchas dudas en Ferrol.
Muchas preguntas
La primera pregunta es saber, si lo hay, cómo es el acuerdo en un trato en el que participaron responsables políticos, dice Naveiras, pero no los máximos responsables de la empresa ni personas que la conozcan. Otra pasa por saber si los dos floteles de Pemex costarán la mismo, ya que los costes serían diferentes. Tiene muchas más, como saber la fecha en la que se empezaría a trabajar, ya que en función del momento en que se hiciera podría generar cierto empleo -mucho menos del anunciado- en la industria auxiliar, o no crear apenas ninguno si la plantilla propia no tiene entonces otra carga de trabajo.
En la misma línea se pronuncia Jorge Prieto, presidente del comité de Fene. «Lo que buscamos son garantías», dice después de recordar que llevan «casi 30 años escuchando promesas mientras la situación es la que es».
Insiste también en poder ver el contrato y repite que si es necesario los responsables sindicales saben guardar silencio si no puede trascender su contenido.
«No creo que la filial de Pemex contrate floteles para llevarlos a Cibeles», dice en alusión a las dudas sembradas por el director general de la petrolera y los posteriores desmentidos del Gobierno gallego.
«Nos llevan prometiendo 40.000 soluciones y no vale cualquier promesa. Los trabajadores se merecen todos los respetos», dice Prieto.
Las dudas sobre el dique flotante primero y los floteles después están crispando a un sector que puede radicalizar sus protestas más allá del encierro en el Ayuntamiento que por ahora no tiene visos de terminarse.