Entre charlas y partidas de cartas, los encerrados confían en su presión
13 sep 2012 . Actualizado a las 12:24 h.El cansancio aún no ha hecho mella y los ánimos están más altos que nunca, pese a que en los últimos meses no han dejado de protagonizar acciones de reivindicación de mayor o menor calado, sin que hasta el momento hayan logrado su objetivo. Los trabajadores de Navantia y de las compañías auxiliares que protagonizan desde el pasado martes un encierro en el salón de recepciones del Concello de Ferrol están convencidos de que sus acciones de presión acabarán por dar sus frutos. «Hai expectativas, certo optimismo, porque agora mesmo os temos entre a espada e a parede, lles estamos creando a obriga de obter carga de traballo», explicó ayer Manuel Grandal, delegado de la CIG, que piensa, como muchos trabajadores del sector, que la presión de la campaña electoral actuará como revulsivo para anunciar algún encargo.
Sin embargo, no bajan la guardia, porque los representantes de los trabajadores insisten en que no demandan «buque o dique», sino que apuestan por ambas acciones.
La treintena de delegados de los comités de Navantia Fene-Ferrol y de las firmas auxiliares pasan el tiempo charlando, navegando en Internet y jugando a las cartas. Reciben la visita de representantes de distintos colectivos, que les manifiestan su solidaridad con su causa, como Apres Ferrolterra, y esperan que pronto haya noticias para poder finalizar la protesta.
«Hay que recordarle a la ciudadanía que si no nos apoya en esto, solo quedará coger la maleta y emigrar», afirmó Jorge Perille, delegado sindical junto con Francisco Leira y Pedro Castro, de Maessa. «Es que esto é un sinvivir, estamos chegando a una situación moi grave», subrayó Leira. Los tres participan en el encierro, como lo hicieron antes en las caminatas del naval y en las distintas protestas en las que los operarios claman por despejar de una vez por todas su futuro.
en directo en la protesta en el concello