Botadura con expectación y protesta

andrés vellón / BEATRIZ COUCE FERROL / LA VOZ

FERROL

El acto de botadura del «Adelaide» estuvo marcado por las movilizaciones de los trabajadores del astillero.
El acto de botadura del «Adelaide» estuvo marcado por las movilizaciones de los trabajadores del astillero. ángel manso< / span>

Miles de ferrolanos vivieron con emotividad un acto en el que los operarios se movilizaron

05 jul 2012 . Actualizado a las 12:36 h.

Para los trabajadores de la plantilla propia y auxiliar de Navantia, ayer no fue un día feliz. Pese a llevar a cabo la botadura de «un barco de alta tecnificación construtiva e referencia mundial entre os buques militares», que no deja de ser motivo «de orgullo», la incertidumbre que se cierne sobre sus empleos empañó la celebración. «Estamos ante el peor escenario», admitió Ignacio Naveiras, portavoz del comité de empresa de la antigua Bazán, quien admitió que, pese a llevar casi dos años de movilizaciones advirtiendo de la drástica caída en la ocupación que se avecinaba si no se cerraban nuevos encargos, «seguimos con promesas baldías y pases toreros».

Por ello, la botadura del Adelaide para la Armada australiana fue ayer en el añejo astillero ferrolano, como era previsible, una mezcla de sentimientos encontrados. Emotividad por otro importante hito de la construcción naval -pasarán años para una ceremonia igual- y una plantilla de operarios que reclamó hasta la saciedad poder continuar haciendo lo que saben: barcos.

El megabuque se deslizó plácidamente al agua a las 17.43 horas. A las cuatro de la tarde, aprovechando la jornada de puertas abiertas, ya eran multitud los ciudadanos de todas las edades que accedían al recinto para poder presenciar la ceremonia. Banderas de España, colores de las Antípodas... Todo se mezclaba.

En Ferrol, una botadura en el astillero continúa siendo un acontecimiento de los que dejan huella. El hecho de que se desconoce cuándo se podrá volver a ver una estampa similar acrecentó esa expectación. Los trabajadores habían aprovechado la jornada para reclamar carga de trabajo con un encierro. Luego, se movilizaron dentro de la planta hasta llegar a la grada del Adelaide. La protesta fue sonora. En dos pancartas reclamaban Carga de traballo xa! Los picos de la movilización se produjeron en dos puntos muy concretos de la ceremonia. Frases como «queremos traballar, non emigrar» dieron paso a un sonoro «onde están, non se ven, as promesas do PP» cuando accedió a la tribuna el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo.

Cuando el Adelaide se deslizaba hacia la ría se coreó «o barco que ves, traballo noso é». Pocos segundos después, volvió la emotividad. Los mismos operarios que mostraban su indignación por la falta de carga laboral convirtieron sus silbidos en aplausos cuando sus compañeros a pie de grada volvían al interior del astillero. Más de uno cabizbajo ante el panorama que se avecina. En la picota están 2.500 empleos auxiliares. Otros mil ya han perdido sus puestos y, a partir de septiembre, si nada lo remedia, los despidos serán masivos.

Los trabajadores coreaban a viva voz el lema «O barco que ves, traballo noso é»

El portavoz del comité admite que «estamos ante el peor escenario»