Crisis también en el furtivismo

Andrés Vellón Graña
andrés vellón FERROL / LA VOZ

FERROL

JOSÉ PARDO

El escaso precio de la almeja suaviza la esquilmación del marisco

10 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La crisis ha llegado también al furtivismo. ¿El motivo? El bajo precio al que se está despachando la escasa almeja procedente de aguas limpias en las lonjas de Ferrol y Barallobre hace que los ilegales se encuentren con menos mercado para comercializar su producto.

Este es uno de los principales factores por los que en las últimas semanas se ha producido un descenso en la actividad de los ilegales, extremo en el que coinciden tanto el vicepatrón de Barallobre, Manuel Bañobre, como el jefe de los guardapescas del pósito ferrolano, Francisco Javier Mareque.

Así, si el pasado verano era habitual ver a decenas de personas esquilmando los recursos, a plena luz del día y con total impunidad, en bancos como la ensenada de A Malata, A Cabana o la zona de O Couto, ahora esa estampa ya no se produce.

Como ya se ha mencionado, tanto Bañobre como Francisco Javier Mareque coinciden en destacar que si los furtivos no consiguen un precio adecuado para su producto, no se arriesgan a salir. El fenés asegura que «poden estar obtendo dous euros por un kilo de ameixa», lo que les anima a no faenar.

Ambos también resaltan que el efecto es bidireccional. En otras palabras, los furtivos no venden porque sus compradores habituales no les adquieren el producto. ¿Los motivos? El ya señalado de que el marisco legal en lonja pasa a precios muy bajos y, en esas condiciones, hosteleros y particulares que se abastecen en el mercado negro optan por no hacerlo.

También influye el hecho de que haya una «maior preocupación», como señala Bañobre, por las repercusiones que puede tener para un local, por ejemplo, que se detecte que comercializa marisco ilegal.

El responsable de los guardapescas de Ferrol también resaltan que los servicios de vigilancia de la Xunta están «ejerciendo presión» sobre los furtivos de la ría local. Pero ni él ni Manuel Bañobre entienden que, como había vaticinado la Consellería do Medio Rural e do Mar, la instalación de la batea para la depuración intensiva haya tenido un efecto de disuasión entre los ilegales. «Eso no tiene ninguna relación», zanja Mareque.