Los vecinos aguardan entre la indignación y el escepticismo el reinicio de las obras
22 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Las meninas han cedido el protagonismo en Canido. La operación a corazón abierto que viven desde el mes de noviembre la plaza del Cruceiro y la calle Alonso López para su reurbanización permanece sin sutura. Y las molestias y la indignación brotan a borbotones entre los vecinos. Las obras son el principal tema de conversación en bares y negocios. Y de momento el escepticismo cubre las explicaciones oficiales, que prometen un próximo reinicio de los trabajos y el cumplimiento de los plazos de ejecución.
Las obras se encuentran paralizadas desde principios de mes. Construcción Técnica GCM no abonaba los pagos a la empresa a la que, contraviniendo la Ley de Contratos, había subcontratado el 100% de la obra, Excavaciones Milagrosa. Y por ello, los trabajadores se plantaron. Primero una vez. Y después otra. La situación reventó y el Concello tuvo que intervenir. Finalmente, consiguió forzar la cesión a la subcontrata de la obra en el Cruceiro. La de Alonso López, -al 12% de ejecución-, y la de la calle Estrella, el tercer contrato que ostentaba GCM en el barrio, tendrán que salir de nuevo a concurso. Mientras tanto, se taparán por la vía de urgencia las zanjas que mantienen inutilizada la primera de ellas.
A pie por la zona cero
Unas perforaciones en el asfalto reciben al visitante que llega a Alonso López desde la Tahona. Conforme el paseo avanza hacia el Cruceiro, el paisaje es desolador: la calzada, convertida en un barrizal sobre el que se sostienen en precario equilibrio unas tablas poco peatonales. Al pie de varias puertas, grandes y profundos boquetes en el suelo. Y en el camino, vallas que -aunque no siempre- impiden el paso de los vehículos. Sobre la acera, un carrito de la compra y otro de una empleada de Correos compiten por hacerse un hueco en la acera.
El Cruceiro es la zona cero. En el epicentro de las obras están prohibidos tacones, bastones o muletas. Es terreno vedado para personas mayores, cochecitos de bebé y carritos de la compra. Y lugar de paso obligado para el colegio, tomar el café, comprar el periódico o ir al súper. Una pesadilla de la que Canido aguarda despertar pronto.