Ausencias

Nona Inés Vilariño

FERROL

i paseo de hoy no fue un momento de calma ni una mirada a mi interior para reflexionar sobre los asuntos cotidianos y disfrutar del entorno, que me devuelve la serenidad perdida ante una actualidad que parece girar, casi exclusivamente, en torno a Amaiur y la deuda soberana, como si por encima no estuviese la realidad de millones de españoles que piden con gritos silenciosos que se hable de lo suyo?

Hoy, Seli, así le llamamos quienes lo conocemos, nos ha dejado y su marcha ha traído vientos de soledad y de zozobra a unos compañeros que lo respetan, que lo quieren. Sus rostros, curtidos en la faena y hoy con surcos de agua salada en la piel, eran la imagen del desamparo que deja el patrón que tiene que abandonar el barco. Su familia se une a las muchas que, de manera especial en Navidad, sufrirán de ausencia. Por esto mi pensamiento se detuvo para analizar cómo podemos hacer presentes a los que ya no están. A Seli, que luchó, con eficacia y convicción, por todos los que, como él, eran obreros del mar, solo hay una forma de honrarlo: seguir trabajando para que no se olvide cuánto nos jugamos todos en las aguas de una ría que está gravemente herida.

Pero en estas vísperas tenemos que hacer presentes también a todos los ausentes queridos y honrarlos haciendo un poco más llevadera la Navidad de quienes sienten en su piel carencias esenciales. Hay muchas formas de hacerlo, todos las conocemos. Si nos decidimos a comprometernos, algunas ausencias serán más soportables.

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