Quienes aman los Belenes tienen cada año también una cita obligada en la antigua iglesia conventual de Santa Marta de Ortigueira. Allí se encuentra el Nacimiento creado en los años veinte del pasado siglo por otro artista ferrolano excepcional, Camilo Díaz Baliño, padre de Isaac Díaz Pardo y creador que perdió la vida, víctima de la más terrible de las barbaries, con el estallido de la guerra civil.
Para la iglesia de Santa Marta, Camilo Díaz Baliño creó un Belén que responde a un planeamiento absolutamente inusual. Si el Belén de Alfredo Martín es único por estar formado por marionetas que se mueven, no desde lo alto, sino con hilos que se alzan desde el suelo, el de Camilo Díaz Baliño lo es también por la forma en la que utiliza el diorama para darle profundidad a la escena centrada en el Nacimiento de Jesús.
Duele ver que una pieza de tal valor se encuentre tan deteriorada como hoy se encuentra. La parroquia de Santa Marta ha pedido ayuda para restaurarla, y continúa a la espera.
Sería terrible que la Galicia que dilapidó el dinero de los ciudadanos en obras faraónicas y sin sentido mientras dejaba deteriorarse el Pórtico de la Gloria, abandonase incluso esto.