Hado está en el Novoa Santos. Consta de dos equipos dirigidos por los doctores Marcelino Mosquera y Carmen Carballada y las enfermeras Ángela Parada y Montse Pena. Cuando uno de los médicos está de vacaciones, queda un único equipo. Solo entonces hay pacientes en lista de espera para recibir al médico y a la enfermera en casa, explica Marcelino Mosquera.
Cada unidad atiende a una decena de enfermos en sus casas, todos voluntarios. Son, sobre todo enfermos crónicos de edad avanzada pacientes de paliativos, pluripatológicos o que han pasado por quirófano y prefieren superar el posoperatorio en su casa. «Son gente que no están tan graves para estar en el hospital, pero que necesitan atención continuada», explica Carmen Carballada. Esto supone comodidad para el paciente y ahorro para el sistema sanitario. Mosquera reivindica una ampliación del servicio porque es «rentable».
Otro requisito para formar parte del servicio de hospitalización a domicilio es que el enfermo tenga un cuidador válido en casa, que hace las veces de enfermero.
Los médicos pasan consulta con un ordenador portátil desde donde acceden al historial médico del paciente.
La doctora Carballada admite que viven situaciones difíciles por el estado del enfermo o el entorno familiar, pero destaca la hospitalidad y el cariño con que los reciben.