La tónica dominante en el momento actual es la del estancamiento en la compraventa de viviendas en la zona de Ferrolterra.
No me cabe duda de que la demanda de viviendas sigue existiendo, la gran mayoría de las personas quiere, o queremos, una vivienda en propiedad. Otra cosa distinta es disponer de la capacidad económica para adquirir una vivienda o de la confianza en lo que nos deparará el futuro para adquirir dicha vivienda mediante un préstamo hipotecario a largo plazo.
Pienso que si existiese actualmente una manera de dar salida a todo el stock de viviendas esta no es otra que haciendo un consenso entre las partes implicadas en la compraventa de dichas viviendas, que son el vendedor, el comprador y, normalmente, la entidad financiera que financia a ambos.
El vendedor tiene que ajustar su precio lo máximo posible para dar salida a su producto, es mejor cambiar el ladrillo por dinero, es decir ganar poco o no ganar y dejar de incurrir en el gasto que suponen los intereses del préstamo que normalmente financia una promoción. Demorar esta decisión puede llevar al promotor en el futuro a asumir la venta de dichos inmuebles con pérdidas.
El comprador tiene que saber que no hay mucho más recorrido para la bajada de precios de las viviendas, y debe de asumir que este es un buen momento para comprar, pues a poco que mejore la situación los precios tenderán a estabilizarse y subir.
La entidad financiera es la gran protagonista del mercado inmobiliario del momento: hace un doble juego, son grandes promotores, que ofrecen su enorme stock de viviendas, facilitando unas condiciones muy ventajosas a sus clientes, que después no trasladan a los clientes de los promotores. Sería interesante que esta tendencia cambiase y las condiciones ofrecidas a sus clientes fueran las mismas que las condiciones ofrecidas a los clientes de los promotores.