El reto de la tranquilidad

FERROL

Lo mejor que hizo el Obradoiro hace dos años fue recuperar y fortalecer una masa social con nervio, corazón y fe. Son muchos y valientes. Y, sobre todo, incondicionales. Lo mejor que hizo el pasado curso fue asentar una estructura directiva estable, así como confeccionar un proyecto deportivo sobresaliente. Tanto, que logró el ascenso como si fuese algo natural. Y no será sino con el tiempo cuando se le dé el verdadero valor a esa gesta. Lo mejor que está haciendo esta campaña es redoblar su confianza en el cuerpo técnico y en buena parte del grupo que devolvió el equipo a la ahora denominada Liga Endesa, porque se lo ganaron. Si acaso, uno echa en falta la continuidad de Chete Pazo, que fue piedra angular en el proyecto de la LEB, que se volcó en la confección del plantel para la Liga Endesa y que ha salido de plano discretamente.

Lo mejor que puede hacer el Obradoiro es aprovechar todo lo que se hizo bien en estos dos últimos años, sin olvidar cuestiones de forma y de intendencia manifiestamente mejorables. El objetivo: consolidar un proyecto deportivo y económico con un respaldo social que es el punto de apoyo que mueve el universo obradoirista. Si el equipo logra la permanencia, habrá hecho historia, como ha significado Moncho Fernández en más de una ocasión. Y lo mismo podría decirse si el grupo empresarial que gestiona el club corona con éxito la conversión en sociedad anónima. Tanto en un frente como en el otro hará falta mucha templanza.

Mañana llega la primera oportunidad para ir asfaltando esa complicada travesía con victorias. Y, por supuesto, todas estas expectativas se pueden plantear gracias a quienes evitaron que se apagase el fuego de la esperanza en los lustros de sorda lucha judicial. Acostumbrado a los avatares, el reto es el sosiego.