Couce Pereiro, lecciones, las de historia

Julio Iglesias

FERROL

Cada vez leo con mayor estupor lo que escribe Couce. Y vaya por delante que nunca me molestaría su criterio discrepante, porque yo también lo he tenido y manifestado públicamente frente a alguna acción o personaje de nuestras mismas filas. Lo que de verdad me causa estupor es la total ausencia de criterio en sus escritos. Lo mismo que fustiga hoy, lo alaba mañana. A quien puso a parir ayer, ahora lo eleva a los altares. Las razones por las que no comulgaba con algunos en el pasado, las ignora para comulgar con otros en el presente. Y, aún encima, se permite ejemplarizar ignorando su propia trayectoria. En suma, que cambia de criterio a su exclusivo antojo, limitándose a proyectar filias y fobias en función de cómo le va en las ferias que él mismo monta, jugando irresponsablemente a la quiniela con nombres de compañeros que casi siempre acaban molestos, al verse envueltos en platos de mal gusto que, a pesar de que solo se los guisa Couce, luego se los tienen que comer los demás. Pero lo peor es que Couce da a entender que le importa todo un huevo, incluido el partido, cuando no es así. Porque cuando se carece de todo criterio lo que realmente sucede es que solo se importa uno mismo. En 1987 gana las elecciones municipales el candidato popular, el médico Couce Doce. Y en 1989 una moción de censura apoyada por un tránsfuga popular da la alcaldía a su primo hermano Couce Pereiro, el mismo que ahora se permite ejemplarizar con la tragedia del apuñalamiento de Julio César, cuando resulta que Marco Junio Bruto y Julio César al menos no compartían la sangre. En 1991, como consecuencia del desacuerdo entre el PSOE e IU, sale investido alcalde el popular Mario Villaamil. Y a los 89 días otra moción de censura le vuelve a dar la alcaldía a Couce Pereiro, el mismo que ahora se permite de nuevo ejemplarizar juzgando los cien días que él no le permitió al alcalde Villaamil. Por eso digo que lecciones, las de historia. Le guste o no a Couce, yo con 16 años ya era militante de las Juventudes Socialistas y lo conocí tanto a él como a los buenazos de Jaime Quintanilla Ulla y Celestino Llano Cotrofe. Le guste o no a Couce, yo soy diputado provincial por el partido judicial de Ferrol, porque los diputados provinciales ni son propiedad de Ferrol ni de ningún otro sitio que no sea de todo el partido judicial, al que pertenecemos todos, incluido Ares. Partido judicial de Ferrol en el que salí elegido diputado provincial por mayoría absoluta.

Y le guste o no a Couce el Julio César de Shakespeare le ruego que lo repase con detenimiento, porque resulta que Couce cita como escribe, totalmente de oídas. Y así le va que no da una, porque para encargarse de los gruesos hace falta un César.