«Me siento una afortunada»

La Voz

FERROL

Liviana como un suspiro e inquieta como una niña dentro de un mundo de adultos, Meah Collins matiza sus 11 años de edad. «Bueno, hago 12 el mes que viene, el 20 de septiembre». Consciente del cariño y la experiencia de su padre, lo considera «el mejor entrenador del mundo».

Meah entró ayer al agua junto a rivales que la doblan o triplican en edad, dispuesta a foguearse, porque a los 11 años carece de potencia física para pelear con las mejores. «Está muy bien. La única manera de mejorar es rodearse de las mejores», explica.

Nacida en Costa Mesa, California, pues desde allí su padre trabajaba para Wave Tools, la fábrica de material de surf de su abuelo, vive su primera experiencia en Pantín. «Es precioso, ahora viajo mucho... Me siento afortunada. Francia, Portugal y España son lugares maravillosos», explica mientras se mueve haciendo dibujitos en la arena, cosas de niñas de 11 años. Una edad que la convierte, como constata Richie, «en la surfista más joven de la historia en participar en un evento de esta categoría dentro del circuito mundial».