Setenta embarcaciones participaron en la procesión marítima por la ría
17 ago 2011 . Actualizado a las 12:37 h.Más allá de las actuaciones musicales o la fiesta nocturna, la villa cedeiresa acogió ayer uno de los eventos más importantes y emotivos de estos días de Patrona. Es el homenaje a la Virgen del Mar, que se celebra con una salida por la ría a la que acuden cada año decenas de embarcaciones que siguen a la efigie en su camino por el agua.
La celebración consiste en una ruta por la ría cedeiresa, en el medio de la cual se lanza al mar una corona de flores en honor a los marineros fallecidos. El buque principal en el que viajaba la Virgen fue seguido por unas setenta embarcaciones, tanto grandes de pesca como pequeñas lanchas de recreo. Incluso una piragua o una moto de agua se dejaron ver ayer.
A las 12.30 de la mañana, ni un minuto más tarde de lo previsto, la patrona de los marineros fue cargada a hombros en la iglesia y emprendió su camino hacia el muelle. Una larga cola de personas siguieron a pie la procesión por todo el paseo de adoquines que conduce al puerto de la villa.
Mientras, el sonido de campanas y cohetes se fundía en el cielo cedeirés bajo un sol de justicia. A pesar de que el fin de semana no había sido bueno meteorológicamente hablando, el astro rey presidió ayer la procesión durante todo el mediodía.
El Scapiria, igual que el pasado año, fue el encargado de ejercer de portador de la Virgen. Los mozos se dirigieron a paso lento al puerto, y la Patrona fue subida a bordo, mientras las pequeñas embarcaciones ya recorrían la ría esperando a que la embarcación nodriza zarpara.
Llegó el momento, y el buque protagonista comenzó a virar para enfilar la salida del muelle, mientras el sonido de las bocinas de los barcos atronaba el ambiente. El Scapiria tomó la cabeza y todos los demás se pusieron a popa navegando en dirección a la salida a mar abierto. Porque existe la tradición no escrita de que ningún navío puede sobrepasar a la Virgen.
En mitad de la ría llegó el mejor momento de toda la celebración. El barco de la Patrona paró máquinas, y una corona de flores en honor a los marineros fallecidos fue arrojada al mar mientras palomas lanzadas desde las embarcaciones comenzaron a sobrevolar la flota. Ayer fueron 165 las aves que fueron soltadas, tanto desde el Scapiria como de tres lanchas de percebeiros de la villa.
Entonces se reemprende la vuelta a puerto, no sin antes rodear la corona que flota en el agua porque la leyenda dice que es signo de buena suerte. Antes de atracar ayer hubo una novedad, ya que los barcos pesqueros pararon en mitad del mar mientras la Virgen les recorría por la proa entre el sonido de las bocinas.
«Es un día precioso para la celebración», comentaban algunas de las asistentes al acto. Jorge Bouza es un percebeiro cedeirés, que toca las campanas antes y después del homenaje y que además participó ayer en la suelta de palomas. «Hoy ha sido la mejor procesión marítima de mi vida», aseguraba el marinero. Sin embargo, Agustín Pérez, el patrón mayor de la Cofradía, comentó después que eran más bonitas antaño, ya que acudían más barcos de pesca.
La Virgen atracó a las dos de la tarde, dándose por finalizado el recorrido marítimo. Entonces, el gentío puso rumbo de nuevo a la iglesia, donde se cantó la Salve Marinera y se tocaron las campanas por última vez en honor a la Patrona.