Solo dos usuarios han sido multados por imprudentes desde el 2008
17 ago 2011 . Actualizado a las 12:28 h.Los socorristas de Ferrol cuentan desde el verano del 2008 con una ordenanza municipal de playas que les permite, en casos de desobediencia reiterada, avisar a la policía para que sancione al infractor. Sin embargo, a pesar de contar con esta medida legal, los vigilantes confiesan que apenas han tenido que echar mano de ella. De hecho, en los cuatro años que lleva vigente, solo se han registrado dos incidentes de este tipo. El primero en el 2008; el último, la semana pasada.
Jaime Mayoral, responsable de la empresa Xemade, que se encarga del servicio de socorrismo en Ferrol, reconoce que es muy raro que sucedan casos así, que se llegue al límite y haya que llamar a la policía. «No suele haber muchos incidentes y, cuando los hay, los que desobedecen acaban cediendo pronto», explica. Y es que, a pesar de que no hace falta dar parte a los cuerpos de seguridad, avisar de esa posibilidad suele ser lo más efectivo para conseguir que hagan caso. «Al principio se les llama la atención dos o tres veces y nada, pero cuando les dices que vas a avisar a la policía paran», afirma. Aunque reconoce que, por lo general, solo se producen casos aislados que no llegan a más.
Mayoral recuerda el caso de un señor que entró montado a caballo a la playa de Esmelle. «Entre que los socorristas le advierten que se tiene que ir, no hace caso, me llaman a mí que soy el responsable y llamo a la policía, ya se ha ido», apunta. «O situaciones en las que tienes que advertir a alguien de alguna acción incorrecta y al hacerlo te das cuenta que no sabían que se estaban poniendo en peligro», añade.
Gabriel Seco, socorrista en la playa de A Fragata, explica que ese arenal en concreto es muy tranquilo y la gente suele hacer caso a las advertencias. «Los únicos problemillas que pueden darse son con los que hacen surf en la orilla y en días como hoy, que hay tanta gente en el agua, pueden lastimar a alguien», explica.
Y los únicos casos de desobediencia, continúa, se producen cuando los infractores superan su edad. «Un día había unos chicos saltando desde estas rocas y como eran mayores que yo no me hacían caso, pero cuando salió mi compañero, les advirtió que si no llamábamos a la policía y ahí ya se fueron», relata.
A pesar de esos casos aislados incide en que la tranquilidad reina en el arenal. «Es raro que pase algo, esta playa parece de ría. Cuando hay mucho viento se advierte de que es peligroso el uso de colchonetas y demás hinchables, porque vuelan, pero como tampoco suele haber bandera amarilla no podemos prohibir nada», detalla.
En resumen, los socorristas por lo general no se quejan de los bañistas y reconocen que cada vez están más concienciados y le tienen un mayor respeto al mar a sabiendas de las consecuencias que puede conllevar.
El lunes pasado, día que se produjo el segundo incidente en que se tuvo que recurrir a las fuerzas del orden, lo califican como un caso extraordinario.
En lo que llevan de verano apenas se recogen incidentes. En agosto solo recuerdan el rescate de un niño de 13 años en Doniños, caso que se suma al que tuvo lugar a principio de verano cuando una señora se metió al agua en una zona peligrosa fuera de vigilancia, entre Penencia y Outeiro, y tuvo que ser rescatada por un surfista que estaba allí.
APLICACIÓN DE LA ORDENANZA QUE PERMITE SANCIONAR EN LOS ARENALES