Juan, amigo de la víctima, usó técnicas aprendidas para portero de pub
30 may 2011 . Actualizado a las 12:51 h.Juan José Dopazo Pérez no se siente protagonista de nada, aunque se nota que de su fuero interno brota la satisfacción inocultable de que le ha salvado la vida a un amigo. Acodado en el bar de su mujer, el Juanillo en la calle San Salvador, rememora el episodio de la noche del martes en la plaza de O Inferniño: «Es que nos pudo matar a los tres si fallo en el placaje del cuchillo». Juan José intervino cuando David Rodríguez López quiso matar a Rafael Beceiro Fernández. Para ello, utilizó los conocimientos de defensa personal que había tenido que aprender en sus tiempos de portero de pub en la calle del Sol. En el local de al lado, el portero era Rafael, por eso son tan amigos.
Juan estaba en la plaza con su mujer y el hijo pequeño de tres años, porque el bar cierra los martes. Sabía que una hora antes se había producido una bronca en un café de la zona cuando David había tratado ya de atacar con un palo a Rafa, parece que por una estupidez (le había pedido que lo llevase en la moto a un punto y él le dijo que no). «Rafa estaba por allí -prosigue Juan-, yo atendía a mi hijo, agachado, y vi de reojo que llegaba el otro y que le decía `Rafa ven que quiero hablar contigo?, le avisé de que no se le acercara; vi que David [el agresor] le echaba el brazo por el cuello como queriendo amigarse, pero seguí controlando porque la cosa no me gustaba, y así fue que sacó de dentro de la camisa un cuchillo como el de matar cerdos y le daba». Al apartarse, el cuchillo le golpeó en la cabeza y cayó conmocionado. En el suelo le lanzó otra cuchillada, que evitó en parte y solo le rozó en el lado derecho del pecho. Ya con la víctima sin conocimiento y tendido, David levantó el arma para la definitiva. En ese momento intervino Juan para inmovilizarle el brazo y quitarle el cuchillo con un rápido movimiento.
Se aparta de la barra y explica al periodista cómo es esa maniobra. «No puedes actuar cuando está dando giros con el cuchillo [mandobles] porque si no consigues inmovilizarle viene a por ti; tienes que hacerlo cuando descarga el golpe porque ya no puede cambiar la trayectoria, pero si llego a fallar lo mata a él, a mí y a mi otro amigo». Este amigo es el tercer protagonista, Raúl Castro Yáñez, que estaba también en la plaza con Juan y se unió a él en la operación. La Voz los reunió ayer a los tres en el bar Juanillo. Estaban también las mujeres de ambos y la de Juan, quien mientras atendía el negocio, intervenía de vez en cuando («le tapé los ojos al niño para que no viese nada, luego le dijimos que fue un follón de borrachos»). A los pocos minutos llegó la policía y se hizo cargo del agresor, que ya está en prisión. Rafa es tajante: «Yo nací, Juan me salvó la vida y no sé como agradecérselo». Juan se emociona: «Por un amigo se hacen muchas cosas». Su hijo mayor le mira con admiración: su padre es un héroe.
el hombre que estuvo a punto de morir apuñalado se reúne con sus salvadores
«Yo nací, Juan me salvó la vida y no sé cómo agradecérselo»