Puesto en vertical, la altura del Independence of the Seas gana en ocho metros a la Torre Eiffel. Por fuera asombra, pero por dentro tampoco defrauda: quince cubiertas, un simulador de olas para la práctica del surf, un rocódromo con una pared de trece metros, dos piscinas con jacuzzi colgantes, un campo de minigolf de nueve hoyos, teatro, biblioteca, casino, pista de patinaje y hasta un cuadrilátero de boxeo.
Son algunas de las diversiones que los pasajeros pudieron disfrutar en un crucero que posee 1.800 camarotes y que ayer emprendió su regreso a Southampton (Inglaterra) tras visitar Vigo, Lisboa, Tenerife, Gran Canaria, Funchal (en las islas Madeira) antes de recalar en Ferrol.
Un pasaje por 950 euros
Una calle comercial de 120 metros de largo -con pizzerías, heladerías y todo tipo de tiendas-, diversos salones y cafeterías, y hasta una capilla nupcial en lo más alto del buque completan una auténtica ciudad flotante. Un pasaje de lujo pero con precios no solo aptos para millonarios: un pasaje en el Independence of the Seas en este crucero podía conseguirse desde unos 950 euros.
Fuentes del Puerto destacaron ayer el «éxito» de la escala, que atribuyeron también a la colaboración de la Xunta, hosteleros y comerciantes y a la acción comercial de la entidad.