Lo dice Dulce López Rivera; y por lo tanto, su afirmación es especialmente cierta, ya que se adscribe a una forma superior de la realidad, que es la verdad poética. Lo que ella sostiene (ya vamos a ello, no se impacienten...) es que «o pasado, na memoria, sempre será presente». Cuestión esta en cualquier caso incuestionable, supongo que ustedes estarán de acuerdo en ello, puesto que raramente tiene uno sensación de realidad tan intensa como al habitar aquello que la memoria guarda dentro. Dulce elige, como rincón preferido, el castro de Prismos, que está en Limodre y viene a ser, para entendernos, una especie de paraíso secreto. Ella nació casi al lado; quiere decirse que especialmente cerca. De manera que el camino que conduce al corazón del castro lleva, a la vez, en palabras de la poeta, «á historia e á infancia, á lembranza do vivido e ao ronsel doutro tempo».
Dulce, que es de una afabilidad y una generosidad inmensas, ha hecho de los libros su vida. Enseña literatura, actualmente en el instituto Carballo Calero. «Facer que os alumnos aprendan a amar a literatura -dice- é o que máis me interesa».
Dulce López Rivera
46 años
Poeta y profesora
El castro de Prismos, en Limodre