La baja por sanción del lucense Sergio Arias, que frente al Vilalbés vio la quinta amarilla, podría devolver al once inicial a Felipe Rodríguez para medirse al Mesón do Bento. Sin embargo, el delantero de Lalín será duda hasta el mismo sábado. El jugador recibió un golpe en el gemelo en el partido frente a los de Vilalba, por lo que el lunes no pudo trabajar. Tampoco entrenó en la jornada de ayer, ya que pasó por la clínica de Carlos Brage para tratarse de su problema en el gemelo.
El delantero lalinense, con 14 goles, perdió la titularidad a raíz de una lesión en el Tendón de Aquiles. Entraron otros jugadores que lo han hecho bien (van cinco triunfos de forma consecutiva) porque que Luisito ha decidido dar continuidad al mismo equipo. Felipe comienza ahora los partidos en el banquillo y suele jugar en la recta final de los encuentros.
El jugador asume su suplencia aunque reconoce que es dura: «Es una situación nueva y rara para mi, aunque soy consciente de que estoy en un club grande, en el que todos somos necesarios y puede jugar cualquiera y no se nota en el rendimiento del equipo ya que todos tenemos un nivel parejo».
Sobre la posibilidad de volver al once inicial no se hace ilusiones: «No estará Sergio aunque somos varios los jugadores que podemos jugar arriba. Yo trabajaré duro durante la semana para ver si entro, aunque no sé si estaré para jugar ya que tengo problemas por un golpe en un gemelo en el partido frente al Vilalbés».
Felipe ha sido durante buena parte de la temporada el pichichi del Racing, ahora comparte el honor con Pablo Rey, y pelea con Manu Barreiro, del Cerceda, por ser el pichichi del grupo gallego de Tercera. Sin embargo, entrando en los partidos en la recta final no es fácil marcar: «Es complicado, el ritmo de juego es diferente a cuando comienzas el partido de titular, cuesta más meterse en el partido. Yo entró e intento aportar mi granito de arena para beneficiar al grupo. También es más difícil marcar goles, estás menos tiempo en el campo y por lo tanto lo normal es que dispongas de menos oportunidades de marcar. Además, muchas veces sales con el partido roto, la gente está más cansada. Es complicado pero hay que adaptarse».