Un rival experto que se le atragantó a los verdes

La Voz

FERROL

El partido en Cerceda fue jugado con intensidad por parte de los dos equipos aunque le faltó calidad y sobre todo la emoción de los goles o de las ocasiones de gol.

El Cerceda es un equipo experto, que juega de memoria. Le hacen pocos goles porque defiende con una gran intensidad y agresividad, apenas deja huecos. Además, cuando roba sale con velocidad al contraataque o manda balones arriba a Manu Barreiro, quien los toca a de cabeza a las bandas.

Para superar esta defensa y hacerle peligro no llega con la habitual calidad individual de los racinguistas, lo que le permite ganar muchos partidos. Ante un rival como el Cerceda hay que jugar el balón y tocarlo con velocidad para sorprender y encontrar huecos. Si no es así solo queda apelar al balón parado.

El Cerceda dejó ayer en evidencia las carencias del juego del Racing. Por si fuera poco, el gol en propia puerta de allanó el camino al Cerceda, que no solo jugó más tranquilo, sino que e permitió hacer su juego de defensa y contraataque.

En la primera parte el Racing apenas disparó a portería. Solo hay un fallo de Pablo Rey a puerta vacía y una caída de Felipe en el área, en la que pide penalti. En la segunda mitad, el Racing tuvo algo más la posesión del balón aunque apenas dispuso de ocasiones claras de gol. Luisito dio entrada a Casanova para tapar la banda izquierda, que fue una coladera en toda la primera parte. Posteriormente metió a Marcos Suárez y a Rafa Mella para reforzar el ataque.

En realidad el Cerceda solo sufrió en los cinco últimos minutos. La ocasión más clara fue una falta de Pablo Rey que el portero del Cerceda desvía a córner o una buena ocasión para Marcos Suárez que no llega a un remate.