Navidad entre almenas y trapecios

Beatriz Antón beatriz.anton@lavoz.es

FERROL

Los vecinos de Moeche disfrutaron ayer de una jornada navideña de lo más especial. El espectacular castillo del municipio retrocedió en el tiempo como por arte de birlibirloque y rescató del pasado a una misteriosa princesa de la época medieval que contó historias a los niños, mientras los mayores realizaron un recorrido guiado por las estancias de la fortaleza. La iniciativa -que partió de la asociación Euroeume, la asociación de padres del colegio San Ramón, el Concello, la taberna Irmandiños y el bar O Castelo- tuvo tan buena aceptación que la organización se vio obligada a repartir a los visitantes en grupos, mientras que la princesa repitió sus cuentos y se celebraron varias tandas de talleres de manualidades. Y es que celebrar la Navidad en un castillo tiene su aquel, ¿no creen ustedes? Al igual que en Moeche, la Navidad también se está haciendo notar estos días en Ferrol. Las calles están más animadas, las cafeterías echan humo y, en cualquier esquina, alguien te puede sorprender de repente con alguna actuación. Eso fue precisamente lo que ocurrió ayer por la tarde en Amboage, donde los asiduos al feudo del famoso marqués vieron cómo la plaza se transformó en una auténtica pista de circo en menos de un pispás por obra y gracia de las compañías Lusco e Fusco y Pista 4. Dentro de la programación navideña, la primera presentó Encontros , un espectáculo en el que los actores Fredi Pérez y Pablo Reboleiro dan vida a dos amigos que se reencuentran después de mucho tiempo, mientras que la segunda escenificó la pieza O que queda por chover , inspirado en la vida de las mujeres. Tanto una compañía como la otra sorprendieron al público con su particular estilo de nuevo circo, dando cabida a espectaculares números de acrobacia y trapecio, pero también al teatro físico, la danza contemporánea o el humor. Y no muy lejos de allí, en el teatro Jofre, la compañía sevillana Plan B presentó también ayer su espectáculo Molto Vivace , un montaje de danza pensado para bebé. Sí, sí, así como lo oyen. En concreto, para pequeñajos de seis meses a tres años. Y es que, ya ven, nunca es demasiado pronto para ponerse a bailar.