Disfraces acompañados de botas de agua y multitud de calabazas se abrían paso ayer por las calles de Cedeira. El objetivo era celebrar la fiesta de los espíritus por todo lo alto, dando un matiz especial al Halloween norteamericano y haciendo a los más pequeños protagonistas de una jornada marcada por el agua, aunque ni el temporal logró apagar la esencia del Samaín cedeirés, que tiene ya más de do décadas.
El río Condomiñas fue testigo un año más de la celebración, donde previamente la noche del viernes tuvo lugar un espectáculo en el que se hizo arder sobre el agua una gran calabaza.
Ayer los talleres de maquillaje y las sesiones de miedo fueron los protagonistas.
Para recargar pilas, degustaciones gastronómicas con productos típicos de esta época como castañas y filloas. La merienda dio paso entonces a un pasacalles de calabazas y disfraces donde los participantes lucieron los trajes confeccionados durante días para la ocasión.
Fue este Samaín más largo de lo habitual, ya que durante la última semana se sucedieron las actividades de celebración con el fin de que también los adultos participasen en el programa.
Según se ha señalado desde la organización de la fiesta, más de 3.000 personas visitaron la villa marinera durante este fin de semana.