«Silencio, grabando... ¡Acción!». En el Reina Sofía suena la claqueta y entonces se produce el milagro. Como por arte de magia, el actor Manuel Regueiro se convierte en Eduardo Barreiros, el mítico empresario ourensano que a finales de los años 40 logró transformar los motores gasolina en ciclo diésel, mientras el Reina Sofía ya no es un parque ferrolano, sino el mismísimo Retiro madrileño. También se presta a la metamorfosis el actor Gonzalo Rei Chao, que hoy ha cambiado la sotana del don Crisanto de Padre Casares para lucir bastón y traje como Herminio, un personaje bien relacionado del régimen franquista al que recurre Barreiros en busca de ayuda para empezar a fabricar motores en su factoría madrileña. Pero, de repente, todo cambia. Alguien anuncia que ha llegado la hora del descanso, y todo ese mundo se esfuma de un plumazo. Eduardo y Herminio vuelven a ser Manuel y Gonzalo y, juntos, se dirigen a la entrada del parque para reponer fuerzas con un tentempié junto a los técnicos del equipo y un buen puñado de extras vestidos al estilo de los años 50.
Todo esto que les acabo de contar sucedió ayer en el parque municipal ferrolano, donde un equipo de la productora coruñesa Continental recaló con todos sus bártulos para rodar algunas secuencias de Barreiros , un largometraje para televisión que cuenta la historia de este Henry Ford gallego desde que era un niño hasta el año 1969, cuando se vio forzado a abandonar su factoría de Villaverde después de que la firma americana Chrysler se hiciese con su control. Todavía con el bocata de jamón en la mano, Simón Casal, el joven director de la cinta, explica que el ritmo de trabajo está siendo «frenético». «Ahora estamos en la segunda semana de rodaje y solo nos queda una más para acabar», apunta mientras apura los últimos minutos del descanso. También nos cuenta que tras rodar varios cortos -como Trazos y Panta Rei -, esta es su primera película. Y nos confiesa, además, que lo que más le atrajo del proyecto fue la personalidad de su protagonista: «Barreiros fue un gran emprendedor; estaba convencido de que cualquier cosa se puede conseguir con esfuerzo y tesón. Fue un soñador, pero también un realizador, porque consiguió hacer realidad sus sueños».
Y del Reina Sofía saltamos ahora a Santiago de Compostela, porque allí llegaron el pasado 16 de octubre, tras varios días de caminata, las cincuenta personas que participaron en la peregrinación colectiva organizada por la asociación de mujeres emprendedoras Arume. Ni qué decir tiene que lo pasaron en grande siguiendo las famosas flechas amarillas de la ruta jacobea, que recorrieron en un total de cinco etapas aisladas desde el 4 de septiembre. Y sobre todo, cuando llegaron a Compostela para ganar el ansiado Jubileo.