Hermanos (o primos) en las antípodas

La Voz

FERROL

17 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Fue un viaje largo y tortuoso. Llegar hasta Adelaida, la cuarta ciudad más importante de Australia, no fue fácil. Y eso que fueron ellos los que nos invitaron a nosotros a hermanarnos. Pero no nos engañemos, aquello está en las antípodas, y ya se sabe que la línea recta entre dos puntos a veces es imposible de trazar. Hasta cuatro veces tuvo que ir la propuesta al pleno y en tres ocasiones hubo que decirles que, bueno, que muchas gracias, pero que aquí somos muy mirados a la hora de decidir a quien nos arrimamos. A la cuarta fue la vencida, aunque todavía queden algunos flecos por resolver, fundamentalmente relacionados con el dinero que nos vamos a gastar en formalizar la alianza. Y puede que usted lo de los cuartos tampoco le parezca una cuestión menor, que no lo es, pero a estas horas es posible que ya sea pólvora quedada; argumentos necesarios para que quienes dijeron no digan sí sin que el cambio de postura parezca un capricho o una maniobra de desgaste.

El hermanamiento puede ser un bluf o una oportunidad. Depende de lo que seamos capaces de hacer. Los antecedentes de otras alianzas -de Ferrol y de otras ciudades- no son precisamente para hacer fiesta. Y no es cuestión de hacer el primo, pero ni cuesta tanto ser corteses y responder a las invitaciones ni es descabellado pensar que Ferrol y Adelaida puedan sacar un beneficio de su acercamiento. A raíz de la construcción en Navantia de los buques de guerra para Australia, una misión empresarial viajó recientemente al país en busca de nuevas oportunidades de negocio. Y los responsables del campus ferrolano de la Universidade da Coruña han dado los pasos iniciales para establecer intercambios académicos con un centro de estudios superiores de Adelaida.

Son acciones que en absoluto están reñidas con la acción institucional del hermanamiento. Pero quizás no dejen en muy buen lugar a la representación política de Ferrol. El mundo académico y de la empresa -que forman parte también de esa malla que es la sociedad civil- han decidido no esperar más tiempo a que los políticos se pusieran de acuerdo. Porque ellos, junto a otras entidades, ya se habían comprometido.

En el fondo, la polémica del hermanamiento de Ferrol con Adelaida es la parábola de cómo viene funcionando la corporación local. Para la oposición -la que está a la izquierda y la que está a la derecha- fue una ocasión perfecta para poner en evidencia la debilidad de un Gobierno en minoría y para perfilar más el retrato de un alcalde, insisten ellos, sin cintura negociadora y con un desmedido afán por no dar ni una baza a un rival que necesita. Para los socialistas, sería la expresión de la puerilidad institucional de una oposición que prefiere apagar la maquinaria municipal antes que ayudar a dar un paso adelante al alcalde. Lo dicho, a veces es imposible trazar la línea recta.