Las ruinas de Defensa

FERROL

Entre las cosas que no le faltan a la comarca de Ferrolterra son señas propias de identidad. Peculiares y características. Como sellos en la frente. ¿Ejemplos? Los astilleros, la ría, el modernismo del barrio de A Magdalena, las playas, la capacidad de muchos políticos locales para enmarañarse solos... Y entre esas tarjetas de presentación también está, guste o no guste tanto, la estrecha vinculación de la zona con el Ministerio de Defensa. Es tan obvia como antigua. Precisamente es esa añeja relación de convivencia la que hace inexplicable, en muchos casos, algunas torpezas. Torpezas que van más allá de la tan traída y llevada muralla del Arsenal que, por cierto, sigue en el mismo sitio de siempre. Y se antoja difícil que, a corto plazo, se esfume, como algunos quieren hacer ver de forma reiterada en continuos brindis al sol. Muy adecuados para campañas electorales. Pero no nos desviemos del asunto. ¿Es de verdad tan complejo que el ministerio eche un cable para desatascar por fin la reurbanización del Sánchez Aguilera? ¿No es lo suficientemente importante desbloquear un nuevo barrio para una ciudad que lo necesita? ¿Hasta cuándo va a seguir creciendo una jungla de maleza en la antigua estación radio de San Mateo? ¿No es viable una cesión para convertirla, por ejemplo, en un área empresarial? ¿Es más rentable tenerla destartalada y corroída por el abandono? Son las ruinas de Defensa. Y son solo un par de ejemplos. Lo dicho. La relación de esa cartera con Ferrol deja mucho que desear, al menos para el que suscribe. Por esas ruinas que van plagando el paisaje, porque le cuesta pagar los impuestos que todos los demás arreamos... Porque el vínculo debería ser otro. Mucho más ventajoso para la ciudad. Como la ciudad lo es para la Armada. Quizá una visita de la ministra Chacón, tan asidua en otros lares, ayudase a engrasar toda esa maquinaria. ¿Querrá? ¿Le dará tiempo?