Antes de que empiece la función

Alba Lago FERROL/LA VOZ.

FERROL

Las asociaciones organizadoras de muchas celebraciones estivales se suelen ver obligadas a iniciar los preparativos con casi un año de antelación

30 jul 2010 . Actualizado a las 13:00 h.

Preparar las fiestas del verano es algo complejo. Si no, que se lo digan a los miembros de la asociación Los vikingos de Río Castro, que este sábado saldrán de la parroquia fenesa de Limodre para enfrentarse a los piratas que los aguardan al otro lado de la ría, en la localidad de Redes. Ellos se convierten en todo un ejemplo de lo que supone organizar una celebración, pues, antes de asaltar el municipio de Ares, deben poner especial cuidado en que todo esté a punto para la recreación.

Y no es un trabajo menor. Según explica José Miragaya, presidente de la asociación, los preparativos comienzan casi cuando acaba la edición anterior. La primera tarea que hay que acometer es la de pedir permiso a los vecinos para que cedan los terrenos que se usarán como aparcamiento. Aunque en este caso no suele haber problemas, ya que todos están dispuestos a colaborar con la iniciativa.

A continuación, toca ponerse en contacto con los grupos de música que amenizarán el evento. Si es posible, sin demora, ya que es necesario contratarlos con un año de antelación.

Menos prisa corre el encargo de las camisetas y las pañoletas que se distribuirán con cada entrada, aunque tampoco puede uno dormirse en los laureles. Sobre todo, si quiere comparar y negociar precios. En concreto, estos vikingos empezaron a pedir presupuestos hace cinco meses. Al mismo tiempo, hay que solicitar la colaboración de diferentes empresas de comida y bebidas y buscar anunciantes y patrocinadores. Sin olvidarse de tramitar los permisos que deben emitir las administraciones. Para esta ocasión, fue necesario dirigirse al Ayuntamiento y también a la Demarcación de Costas.

Finalmente, la asociación empezó hace un mes a vender rifas, con el objetivo de conseguir fondos para poder llevar a cabo la fiesta. De lo que no tuvieron que encargarse fue de diseñar los medios de transporte que los llevarán hasta Ares, pues cada participante decide cómo va a trasladarse y cuál será su armamento, que habitualmente consiste en pistolas o globos de agua.