De Taiwan a las playas de Covas

Carla Elías redac.ferrol@lavoz.es

FERROL

Seis taiwanesas han venido hasta Ferrol «a pasar frío», aprender mejor el idioma, conocer la cultura española y los «chicos». «Los españoles son más guapos y románticos», comenta Rosa. Todas tienen un nombre español. En la universidad les dieron a elegir entre una lista de nombres supuestamente típicos en España, y desde entonces se llaman Adela, Pilar, Gabriela, Opturia, Doran y Rosa. El sábado se marchan de Galicia, adonde han venido acompañadas de su profesor de español en la Universidad de Taiwan, el ferrolano Miguel Salas. Partirán rumbo a León y Barcelona. Estarán en España hasta el día 28 de julio. «Lo primero que conocimos de Madrid fue la huelga del metro. Tuvimos que ir caminando hasta el hotel cargando con las maletas», explican. En la capital acudieron a la fiesta del orgullo gay y vieron los partidos del Mundial en una de las pantallas gigantes. «En Taiwán sería imposible realizar fiestas como esas. Solo religiosas». Los universitarios taiwaneses son los únicos que salen allí de fiesta. Lo tradicional es ir al karaoke a cenar, cantar y beber «hasta el día siguiente». Conocen las canciones de Amaral, Chenoa o Shakira. Visitaron el palacio real, el Prado y fueron a una corrida de toros. Aprovecharon también para ir a Salamanca y Toledo. «Lo que más nos gustó fue el acueducto de Segovia». Llegaron a Galicia hace una semana. Las seis taiwanesas están viviendo en la pensión A Cochera de Covas. «La vida aquí es mucho más tranquila que en cualquier pueblo de Taiwán. Está bien, pero solo para un par de semanas, ¡ni siquiera hay Internet!». Lo que más les gusta son las playas, aunque no se han bañado porque «el agua está muy fría y hay muchas algas». Con la comida no lo están pasando demasiado bien. Les ha gustado mucho la sopa castellana, la tortilla y el zumo de naranja, pero en general tiene demasiada sal o azúcar para ellas.

Hace un par de días estuvieron en Santiago. Conocían un poco la historia del camino y de la catedral. «Lo estudiamos en clase de turismo». Se acercaron a besar al santo, y pasearon por la zona antigua. «Les llamó mucho la atención que en la calle hubiese música o teatro», comenta Miguel Salas.

Las alumnas le pidieron consejo para organizar el viaje. «Tenían miedo porque España tiene fama de ser un país muy inseguro», explica el profesor. Miguel estuvo dos años trabajando en China con una beca del ministerio para dar clases de español en el extranjero. Se mudó a Taiwán porque le ofrecieron un puesto más estable. «Le recomiendo a todo el mundo que se marche unos años a vivir a un lugar con una cultura tan distinta. Taiwán es un país interesante y cómodo para vivir».