Una tarea de todos

La Voz

FERROL

El comercio tradicional forma parte de la historia de nuestra ciudad. Gran parte de los elementos que hoy consideramos básicos en nuestro día a día urbano han sido introducidos por comerciantes.

Es cierto que un escenario de crisis como el actual es desfavorable para el desarrollo de cualquier actividad y el sector comercial es una de las actividades más sensibles a la coyuntura. Sin embargo, esta no es la única causante de la situación del comercio en núcleos históricos. Entre otros citaremos:

-La proliferación de áreas comerciales en la periferia ha sido determinante en la desertización de los centros de comercio tradicionales en las ciudades.

-La promoción de barrios residenciales, bien comunicados, que cubren las necesidades de sus ocupantes, con comercio de proximidad y servicios suficientes y con fácil acceso a áreas comerciales en las que satisfacer la necesidad de compra ha contribuido al despoblamiento en zonas céntricas.

-El desarrollo de infraestructuras de comunicación y transporte ha acercado servicios de otras poblaciones pero también permite aproximar los servicios propios a habitantes de otras áreas.

El retraso en interpretar variaciones en las pautas de comportamiento del consumidor y, sobre todo, la oposición frontal al cambio sin más alternativa perjudica la recuperación de la actividad económica en barrios históricos.

No existen medidas puntuales a implementar. Se trata de un proceso en continuo movimiento que plantea oportunidades para la adaptación y la innovación y que, en cambio, representa una grave amenaza ante el inmovilismo.

La actividad mercantil debe formar parte de nuestro proyecto de ciudad. Una imagen de marca en la que «el comercio hace Ferrol» y aporta una perspectiva global, siempre con la participación y compromiso del empresario, de la administración y de los agentes económicos que operan en el territorio.

En este contexto, debemos plantearnos las siguientes oportunidades para la promoción económica de entornos comerciales urbanos:

-Mejora de la accesibilidad: No solo en establecimientos comerciales sino también en los accesos a zonas comerciales y en la conexión entre barrios.

-Plazas de aparcamiento suficientemente cercanas a centros urbanos.

-Mobiliario urbano: Humanización de espacios públicos, señalización adecuada de accesos. Previsión de los itinerarios comerciales.

-Limpieza: En calles y plazas pero también en fachadas y elementos decorativos.

-Diversidad: Debemos promover actividades económicas complementarias al comercio. La hostelería y los servicios a empresas y a la comunidad generan tráfico de personas a la ciudad.

-Fomentar el relevo generacional tanto en los habitantes del centro como en sus comerciantes.

-Generar polos de atracción.

Y en esta tarea necesitamos sumar todos.