El presupuesto destinando a la adquisición de los equipos y a formación ronda los 25.000 euros
05 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.«Se evitamos que se produza unha soa morte máis por paro cardíaco en Narón o noso investimento verase recompensado con creces». Con estas palabras justificaba ayer el concejal de Sanidad, Ramón Padín, la inversión de 25.000 euros destinada a la adquisición de equipos desfibriladores que se utilizan para tratar paradas cardiorrespiratorias.
El Concello recibió ayer el reconocimiento de la Fundación Zonascardio por contribuir a la cardioprotección de los vecinos en los edificios públicos. El alcalde, José Manuel Blanco, anunció que si el presupuesto lo permite se realizaría una inversión mayor en los próximos meses para llegar a más espacios públicos susceptibles de registrar estas incidencias. «Os gobernos locais non só deben dedicar fondos a facer obras públicas, senón que tamén deben fomentar políticas sociais que permitan mellorar a calidade de vida e os servizos que se prestan aos habitantes», puntualizó.
Un total de ocho aparatos se colocaron en diferentes puntos del municipio: la casa consistorial, el Pazo da Cultura, el complejo polideportivo de A Gándara, el pabellón de Sanat Icía, el polideportivo de As Lagoas, el estadio de Río Seco y el campo de fútbol de O Cadaval. Además, un grupo de 42 personas participaron en un curso de formación para el manejo de estos aparatos dirigido a integrantes de la Policía Local, Protección Civil y monitores deportivos. La Xunta supervisa la instalación y el manejo de estos aparatos.
Ramón Padín espera que con este proyecto «se abra o camiño para que outras entidades e empresas privadas tamén se conciencien da importancia de ter aparellos que poden salvar vidas, e os instalen en centros comerciais ou lugares onde pode xuntarse moita xente».
La seguridad de los aparatos
Javier Muñoyerro, presidente de la asociación Zonascardio, aseguró ayer que los desfibriladores son aparatos totalmente seguros y que su utilización en casos de emergencia alargaría la vida de aquellos que padezcan un paro cardíaco hasta que llegaran los equipos de emergencia: «Un desfibrilador cuesta menos que un portátil y puede salvar vidas. La sociedad debe concienciarse de que a todos nos puede fallar el corazón», dijo.