Ciclos naturales

La Voz

FERROL

El tiempo pasará, y con él los ineludibles ciclos de la naturaleza. Al estío seguirán los temporales y la laguna de Valdoviño, como desde hace miles de años, continuará viviendo su vida. Llena en parte, vacía en parte, es la vida de A Frouxeira. Así es su vida, como la nuestra, sin caer en la depresión en la que algunos intentan enterrarnos.

El tiempo es el cambio, y también en el cambio está la vida de A Frouxeira, esa bella laguna costera establecida en el seno de un sistema dunar, y separada del mar por las dunas, una barra de arena y la playa. Todos los años y aun varias veces en el año, desde antes de la ocupación humana del territorio, A Frouxeira, una parte de la cual se ha transformado en zonas de cultivo, cuando no, en zonas urbanizadas, se cierra quedando aislada del mar por la barrera de arena, y cuando queda llena por la fuerza de las aguas contenidas, rompe la barrera (y este año van tres) y se abre al mar desaguándose e iniciando así un nuevo ciclo de su vida. De qué otra manera podría vivir sino renovando unas aguas que no puede contener. A veces y desde hace más de un siglo, por el entorno humanizado en el que vive, hay que colaborar con la laguna adelantando el ciclo de desagüe. Pero adelantar su apertura no cambia el ciclo, lo acompasa con la vida de su entorno.

La laguna aparece diferenciada en dos unidades. Una interna, con un medio no alterado, muy rica y diversificada, siempre inundada, y otra externa con un medio alterado, generado durante antiguos procesos de extracción de arena y afectado por las aperturas de la laguna; un medio arenoso, de condiciones ecológicas muy variables, y de una baja diversidad, pero que genera un hábitat muy favorable para las aves linnícolas. Con la bajamar el nivel de la laguna desciende dejando al descubierto esa superficie arenosa, mientras que con la pleamar esta zona arenosa se inunda y permite con esa entrada y salida aumentar la biodiversidad y la riqueza litoral.

A Frouxeira es parte de ese preciado rosario de lagunas litorales gallegas que utilizan como refugio para su paso o invernada las aves migratorias. Negar o interrumpir los ciclos de llenada y salida de la laguna compromete los ciclos biológicos de muchas especies con consecuencias desconocidas, y afirmar reiteradamente lo contrario carece de base científica, y provoca un alarmismo y preocupación infundados. Lo comprobaremos cuando con el tiempo llegue el invierno.