La plaza de España, ocho años después

Rocío Pita Parada
Rocío Pita Parada FERROL/LA VOZ.

FERROL

La reforma de la entrada de la ciudad cuadruplica ya su previsión temporal

25 may 2010 . Actualizado a las 12:39 h.

El pasado domingo se cumplieron exactamente ocho años desde el inicio simbólico de las obras en la plaza de España. La firma del acta de replanteo para la construcción del aparcamiento subterráneo abría la senda de la reforma total que ha sufrido el espacio, con el soterramiento del tráfico y la urbanización de la superficie. Aquel camino que iniciaba, pico en mano, el nacionalista Xaime Bello, todavía no ha tocado a su fin. Todo eran sonrisas en un acto en el que el regidor y miembros de la empresa Dragados y del grupo Masaveu estampaban sus rúbricas en el documento y también en la piqueta destinada a simbolizar el proyecto más importante promovido por aquel gobierno. Veinticuatro meses se presumían entonces suficientes para transformar el espacio más emblemático de la entrada de Ferrol. En la actualidad se han cuadruplicado hasta llegar a casi un centenar, 2.924 días hasta hoy que han resultado insuficientes para una infraestructura que ha pasado por tres diseños diferentes, otros tantos gobiernos municipales y que ha enterrado 17 millones de euros, solo ocho menos de los que se han invertido en la segunda fase del puerto exterior ferrolano. La superposición de decisiones políticas ha puesto la zancadilla al desarrollo de un espacio que hasta este año no ha comenzado a ver cómo será cuando esté totalmente finalizada. Con el aparcamiento finalizado y el tránsito rodado desviado por el subsuelo desde hace más de un lustro, el 26 de marzo de este año se devolvió a la ciudadanía la mayor parte de la superficie de la plaza de la que no podía disfrutar desde el 2002. Sin embargo, quedan aún varias asignaturas pendientes. La principal, definir el futuro de los más de 1.200 metros cuadrados que restan por urbanizar en la superficie y, sobre todo, el de los más de 5.500 bajo tierra que se podrían habilitar y que estaban previstos para el centro deportivo. El gobierno local decidió dejar al margen la edificación del spa ante las dificultades para adjudicar su construcción y explotación y ahora apuesta por cubrir la tapa e incluir dentro del mismo proyecto la urbanización de los accesos en los viales colindantes. El gobierno de Irisarri aspira a ver toda la superficie cubierta antes de que expire el año. La piscina y las instalaciones deportivas quedarán en el aire y sin horizonte temporal. Habrá que dirimir primero en qué estado queda un concurso que todavía no se ha dado oficialmente por desierto pero cuya adjudicación, propuesta por la mesa de contratación, rechazó el pleno. Con todos estos ingredientes la plaza de España cocina un futuro incierto que, presumiblemente, no verá antes de devorar su tercer mandato.