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La Coordinadora de Cofradías de Ferrol mostró su repulsa por los ataques reiterados que sufren las instalaciones de Dolores, que el pasado martes amaneció sellada por cuarta vez. Su presidenta, Meca Arcos, expresaba ayer su indignación. «Me parece una canallada, esto pasa de ser una gamberrada. Nadie de buena vida haría algo así, escudándose en el anonimato y de noche». Se refería así a la aplicación de espuma de poliuretano en la puerta y en la cerradura del templo y también en el anexo corralón, dependencias que utiliza la Cofradía de Dolores.
Por ello cree que los autores «no son cofrades. Y si lo son, no merecen serlo», aseguró. La responsable de la entidad que organiza las procesiones de la Semana Santa ferrolana explicó que su sede también fue objeto en alguna ocasión aislada de pintadas insultantes, pero no se llegó a poner denuncia. Sin embargo, Arcos se muestra preocupada por la reiteración de los actos vandálicos en la iglesia de Dolores.