El dirigente de la agrupación asegura que las parroquias siguen estando discriminadas en servicios y critica la atención que recibe del gobierno local
05 abr 2010 . Actualizado a las 15:30 h.Es el único superviviente de la directiva anterior de la Agrupación de Asociaciones de Vecinos de la Zona Rural. Entró por dos años y «ya van para siete» los que lleva José Polo Veiga (Ferrol, 1935) al frente de un colectivo que agrupa a trece asociaciones y que tras la reciente renovación de directiva, conserva presidente y espíritu reivindicativo.
-¿Está difícil lo de encontrar un relevo?
-Esto es muy sujeto, porque llevar la agrupación da mucho trabajo. Y yo comprendo que la gente que está trabajando no tiene el tiempo suficiente.
-¿Está cansado?
-Estás cansado por el trabajo pero esto también tiene que gustarte, porque sino hubiese abandonado.
-¿Cuál es la misión de la agrupación y en qué se diferencia de la labor de las entidades vecinales?
-Apoyar todos aquellos temas que se presentan en la zona rural, comunes a todos los vecinos y defenderlos ante el Concello. Es una forma de intentar resolver los problemas unidos, que se hace con más facilidad. Y tenemos en común también muchas actividades, como una marcha ciclista, campeonatos de tute y dominó, cursos de plantación y poda de árboles...
-Pero el objetivo prioritario es la reivindicación...
-Exactamente. Incluso cuando hubo problemas con el transporte de clínker por las carreteras de Valón y el follón que se armó, la agrupación estaba allí.
-¿Se siguen sintiendo discriminados?
-La zona rural es la gran olvidada. Vas por ella y no sé si existe un parque infantil en condiciones. En la zona urbana no sé si hay seis u ocho parques biosaludables: en la rural ni uno. Se ha hecho un paseo marítimo que quedó precioso. Hoy está destrozado, se llevaron las mesas, las papeleras, los bancos... Tenemos el problema de las fosas sépticas, que no hay donde vaciarlas. Y después la falta de vigilancia. Me decía un vecino que si formábamos unas cuadrillas vecinales. Y yo a eso me opongo, porque no debemos ser los vecinos los que tenemos que tomarnos la justicia por nuestra mano.
-Entonces, ¿compensa vivir ahí?
-En la zona rural todo son problemas, pero también es un lugar donde vivir en paz, una tranquilidad. Mientras pueda, viviré en la zona rural. Cuando no pueda conducir, entonces habrá que venirse al centro, porque están todos los servicios.
-¿Cómo es la relación con el gobierno local?
-Hemos empeorado muchísimo. No se nos atienden nuestras reivindicaciones, y cuando alguien las hace es porque tienen una necesidad. Tenemos que hacer las denuncias, gobierne quien gobierne, pero necesitamos contestaciones. Que no se hagan las cosas porque no se puede, bueno, pero que no haya ni siquiera una contestación eso es lo que me parece mal. Se nos toma como de broma.
-Si le diesen a elegir un problema para solucionar en la zona rural ¿cuál elegiría?
-Extender el alcantarillado a la zona rural. Ese es el caballo de batalla. Se ha hablado tanto que ya no sé si debo decirlo, pero es lo primordial, lo más necesario que tienen la zona rural. Y creo que me voy a ir de este mundo sin ver el alcantarillado rural, y eso duele muchísimo. Es necesario que se empiece por hacer algo, para que después, poquito a poco, salga adelante. Pero nada.
-¿Por dónde habría que empezar?
-El Concello no puede hacer eso, porque no tiene capacidad económica, pero es el intermediario ante los vecinos. Que busquen el dinero donde sea. Nos encontramos en una situación que es imposible saber qué vas a hacer con las aguas fecales.
-¿Qué opinión le merecen los presupuestos participativos municipales?
-No digo que esté mal que se hagan rutas de senderismo. Pero sí habría cosas más prioritarias. Me parece que el dinero no está debidamente gastado en eso. Parques, ya no hablo de alcantarillado, fosas sépticas... para mí eso es más importante.