Ordenar el territorio

Nona Inés Vilariño

FERROL

C

ercanas ya las elecciones municipales es previsible que la precampaña electoral se inicie con golpes de efecto en forma de anuncios de todo tipo sobre futuras actuaciones que hagan olvidar al ciudadano tantas promesas reiteradamente incumplidas.

Pasan los años y las corporaciones, y las cuestiones de vital importancia para el desarrollo de esta comarca siguen pendientes, por este motivo tendríamos que exigir de los candidatos valentía, realismo y autenticidad al presentar alternativas sobre asuntos que son la base de una economía sostenible, única garantía de progreso...

La ordenación de la ría o el modelo de desarrollo industrial, por citar algún ejemplo, son cuestiones que requieren acuerdos sobre las directrices que han de orientar las actuaciones de todas las administraciones para recuperar la pujanza de la actividad económica de una comarca que está en clara recesión.

Un instrumento de tanta importancia como es el planeamiento urbanístico debería utilizarse desde un consenso básico que evite la sensación de inseguridad jurídica que producen los continuos cambios normativos, factor que contribuye de manera muy significativa a frenar la inversión privada y a justificar la falta de suficiente inversión pública. Mientras discutimos, sirva de referencia, sobre la ubicación de suelo industrial, otros están planificando o construyendo infraestructuras básicas que les den una considerable ventaja en la salida. No tenemos más que recordar cómo se planificó el puerto exterior de A Coruña y compararlo con lo sucedido en Ferrol.

Ordenar el territorio no es otra cosa, y no es poco, que tener una idea clara de cómo se pretende organizar un espacio para hacer posible un desarrollo sostenible, y sostenido en bases sólidas y estables que impidan actuaciones erráticas, fruto de la improvisación que caracteriza a quienes sólo buscan el lucimiento personal de una actuación a corto plazo.