Un edificio con el gafe de la aerodinámica

L.A.N.

FERROL

Construir el Pazo da Cultura no es lo mismo que hacer un coche o plantar un rascacielos. En su día, la cuestión aerodinámica del diseño no quitaba el sueño a sus promotores. Pero después de dos fuertes disputas con la climatología en poco más de un año, está claro que mal no le iría el haber pasado previamente por el túnel del viento.

Desde el Concello son ahora conscientes de que la magnitud de las paredes del Pazo da Cultura es de tener en cuenta. Sobre todo cuando sopla fuerte. Pero atribuyen lo ocurrido a la «mala suerte», a un gafe que cuelga del nuevo teatro desde la fecha de su apertura.

El auditorio se inauguró en noviembre del 2008, y pocas semanas después, el 23 de enero del 2009, el Klaus entró literalmente en el teatro abriendo un boquete de grandes dimensiones en la cubierta superior del edificio. Las instalaciones se cerraron varias semanas porque el agua de lluvia se había colado hasta el escenario obligando a sustituir la madera y elevando los costes de la reparación. Aún hoy es el día en el que no se acabaron los arreglos. Por el medio, la crisis arrastró a una de las empresas y ha puesto contra las cuerdas a la promotora, Uicesa. Ahora, el viento vuelve a golpear en su talón de Aquiles. Y el Pazo amenaza con engullir más de 800.000 euros solo en reparaciones.