No les pusimos arroz con leche a nuestros invitados, pero en realidad, ayer celebramos en Radio Voz nuestro particular día de San Julián. Y es que nos visitaron el presidente de la Autoridad Portuaria, Ángel del Real, la directora del colegio de San Xoan de Filgueira, María Amparo López Romalde, y el secretario comarcal de UGT, Cesáreo Fraga... para hablar de uno de sus antecesores, Mario Bouza. Las tres figuras -el Puerto, el colegio y Bouza-recibieron el día 7 el cariño de la corporación y de todos los ferrolanos, y ayer contaron a los oyentes lo que habían sentido al recoger estas distinciones. Un motor económico, un ejemplo de convivencia y un hombre bueno Es quizás la mejor manera de definir a los tres galardonados este año. De Mario Bouza (el histórico dirigente de UGT, fallecido hace unos meses), decía un emocionado Cesáreo Fraga que «recibín del algúns dos mellores consellos para a vida. Era un home dulce, dialogante, un home bo». Una manera de definir al sindicalista que nos emocionaba a todos. Como decía el presidente del Puerto, quién tuviera «un amigo que me recuerde de esta manera».
También estaba emocionada la directora del colegio de San Xoan. Mariam explicaba lo que para todo el centro suponía que los ferrolanos, ahora, y el Ministerio de Educación, hace un año, reconozcan la labor en favor de la integración entre niños de diferentes culturas y etnias que llevan a cabo en el centro. «Era un colexio estigmatizado, ¡o colexio dos xitanos!, se dicía, e algunhas veces mesmo nos atopamos con incomprensións e críticas polo noso traballo», aseguraba. Pero además, nos contaba lo emocionante que resulta para todo el equipo del colegio que los propios pequeños se sumen a la celebración. «Entraban no despacho», se ríe Mariam, «e nos dicían ¡que nos deron outro premio!».
Lo decían Del Real y Fraga: en el Jofre hace dos días, y ayer en nuestro estudio, estaban reunidos tres pilares básicos de nuestra sociedad: la educación, el motor económico que es el Puerto para toda la comarca y la experiencia y el trabajo de alguien como Mario Bouza («que durmía catro horas e nunca deixaba de pensar en que podía facer para continuar traballando», nos contaba Fraga).
Nuestros tertulianos se sumaban al reconocimiento a los premiados. Nona Inés Vilariño recordaba cariñosamente a Mario Bouza como «integrador y dialogante, lo que debe ser un sindicalista del siglo XXI». Y solo lamentaba que este reconocimiento no le haya llegado en vida.
Pero estos galardones servían también para abrir debate acerca de la integración en la ciudad del puerto interior. Mercedes Tobío aseguraba que «debe ser un puntal económico, e a reforma de toda esa fachada non vai ser sinxela. Pero que sexa difícil non quere dicir que non se poda facer». Y Julio Barros recordaba a otros muelles en otras ciudades del mundo que se han convertido «en dinamizadores de sus zonas».